El nivel de agua de los embalses Lake Powell y Lake Mead alcanzó un mínimo histórico, reflejando la creciente presión que enfrenta el sistema del río Colorado, una de las principales fuentes de abastecimiento para el suroeste de Estados Unidos. Especialistas consideran que este descenso marca uno de los momentos más críticos registrados para la cuenca.
Los datos muestran que ambos embalses almacenan actualmente la menor cantidad de agua desde 1957, antes de que existiera Lake Powell. La situación preocupa porque el río Colorado abastece de agua a unos 40 millones de personas, riega más de cinco millones de acres de cultivos y genera electricidad para aproximadamente 700 mil hogares.
Nivel de agua rompe un récord histórico
El 12 de julio, Lake Powell registró una elevación de 3,524 pies (1,074 metros), mientras que Lake Mead descendió a poco menos de 1,043 pies (318 metros). La suma de ambos niveles rompió el récord mínimo alcanzado en marzo de 2023.
Actualmente, Lake Powell opera al 23% de su capacidad y Lake Mead al 27%. Los investigadores estiman que ambos embalses continuarán marcando nuevos mínimos diarios hasta la próxima primavera, cuando el deshielo pueda aportar algo de agua al sistema.
El deterioro responde a más de dos décadas de sequía, al aumento de la demanda y a los efectos del cambio climático, que han reducido la acumulación de nieve en las Montañas Rocosas, principal fuente de alimentación del río Colorado.
El río Colorado enfrenta un futuro incierto
Los especialistas advierten que el panorama podría agravarse si continúan las condiciones actuales. Un informe de la Oficina de Recuperación señala que Lake Powell podría acercarse en 2027 al llamado «nivel mínimo de energía», punto en el que su presa dejaría de generar electricidad.
El descenso también complica las negociaciones entre los siete estados que comparten el río Colorado. El convenio vigente asigna el agua entre los estados de las cuencas alta y baja, pero el menor caudal obliga a replantear la distribución. Hasta ahora, las autoridades no han logrado un acuerdo definitivo.
Aunque El Niño podría favorecer lluvias y nevadas durante el próximo otoño e invierno, los expertos consideran que un solo año húmedo no resolverá el problema estructural. Por ello, proponen acelerar inversiones para mejorar la eficiencia en el uso del agua, especialmente en la agricultura, y desarrollar estrategias de gestión que permitan enfrentar una disponibilidad cada vez menor.