JBS enfrenta cuestionamientos por su expansión internacional
La mayor empresa cárnica del mundo enfrenta un desafío judicial en Países Bajos para explicar cómo su plan de expansión global, valuado en 6 mil millones de dólares, cumple con sus responsabilidades climáticas, ambientales y de derechos humanos. Greenpeace solicitó a los tribunales información sobre la estrategia de JBS y su apego a las leyes neerlandesas de deber de cuidado.
El caso podría abrir una nueva vía de litigio climático contra el sector agropecuario, responsable de una parte importante de la deforestación mundial y de las emisiones de metano. Hasta ahora, demandas similares se habían concentrado principalmente en compañías petroleras y gaseras.
Greenpeace sostiene que existe poca transparencia sobre la manera en que la empresa evalúa las consecuencias de su crecimiento. La organización considera esta solicitud de información como un paso previo a una posible demanda formal contra la multinacional.
Uno de los puntos centrales es la inversión de 2 mil 500 millones de dólares que la compañía planea destinar a seis grandes plantas procesadoras de carne en Nigeria. El proyecto busca convertir al país en una puerta de entrada al mercado africano, pero organizaciones civiles advierten que podría afectar a pequeños agricultores, la seguridad alimentaria, el uso de la tierra y las emisiones de metano.
El gobierno del estado de Níger ya prometió 1.2 millones de hectáreas para el proyecto. Activistas locales piden detener las decisiones hasta contar con un análisis completo de costos y beneficios para las comunidades y el medio ambiente.
La empresa nació en Brasil en 1953 y trasladó su sede a Países Bajos como parte de su estrategia para cotizar en la Bolsa de Nueva York. El cambio facilitó el acceso a mercados financieros internacionales y permitió que los hermanos Joesley y Wesley Batista incrementaran su participación accionaria.
Sin embargo, establecerse en Europa también sometió a la compañía a normas más estrictas de transparencia y responsabilidad corporativa. Greenpeace afirma que cualquier conglomerado con sede en Países Bajos debe cumplir los estándares legales del país, sin importar dónde opere.
Las críticas también se relacionan con el historial ambiental de la compañía en Brasil. La producción de carne vacuna constituye uno de los principales motores de la deforestación, debido a la tala de bosques para abrir tierras destinadas al ganado.
La empresa había prometido limpiar su cadena de suministro de carne en la Amazonia antes de terminar 2025, pero no cumplió el plazo. Posteriormente eliminó su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en 2040 y dejó fuera de su último informe de sostenibilidad el cálculo de gran parte de sus emisiones indirectas, principalmente el metano generado por el ganado.
Organizaciones nigerianas consideran que el proceso judicial puede ayudar a conocer el impacto real de la expansión antes de que la empresa consolide su presencia en África. La compañía respondió que no comenta procedimientos legales potenciales sobre los cuales todavía no ha recibido notificación.
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