Olas de calor marinas transforman los ecosistemas oceánicos
Las olas de calor marinas están alcanzando niveles extremos y transformando ecosistemas en distintas regiones del planeta. El calentamiento provocado por el cambio climático, junto con el fortalecimiento de El Niño, está elevando las temperaturas oceánicas y dejando efectos que pueden permanecer durante años.
Actualmente, se estima que 82% de los océanos del mundo atraviesa estos episodios, caracterizados por temperaturas superiores al percentil 90 de la variación estacional normal durante al menos cinco días consecutivos.
Sus consecuencias ya resultan visibles. Pueden desplazar peces hacia aguas más profundas y frías, provocar blanqueamiento de corales, favorecer floraciones de algas nocivas y causar mortalidad masiva de especies marinas.
Además, los océanos han absorbido más del 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global causado por actividades humanas. Desde 1940, el número anual de días con calor extremo en la superficie oceánica se ha triplicado.
Uno de los ejemplos más llamativos ocurre frente a Devon y Cornwall, en Reino Unido. Las temperaturas del agua alcanzaron hasta 5 °C por encima de lo normal, favoreciendo una proliferación de pulpos que alcanzó su mayor nivel en 75 años.
Habitualmente, las larvas que llegan a estas aguas frías no sobreviven. Ahora, en cambio, los ejemplares permanecen y se reproducen. Su presencia también redujo las capturas de vieiras, langostas y cangrejos, mientras favoreció a depredadores que consumen pulpos.
Sin embargo, episodios anteriores muestran consecuencias mucho más graves. Entre 2014 y 2016, una enorme masa de agua cálida conocida como The Blob modificó el Pacífico oriental.
La escasez de kril asociada con aquel fenómeno contribuyó a una caída estimada de 7,000 ballenas jorobadas, equivalente al 20% de su población en el Pacífico Norte.
El calentamiento extremo también destruyó extensos bosques de kelp. En el norte de California desapareció alrededor del 95% de su cobertura, afectando ecosistemas que proporcionan alimento y refugio a numerosas especies.
Asimismo, aproximadamente cuatro millones de araos comunes murieron de hambre en Alaska después de que las aguas cálidas alteraran la disponibilidad de peces que formaban parte de su alimentación. Los investigadores no han encontrado evidencia de una recuperación de aquella población.
Las señales preocupantes continúan. Una gran proliferación de algas se extiende desde el sur de California hasta Columbia Británica. Está dominada por Pseudo-nitzschia, que puede producir ácido domoico, una neurotoxina vinculada con la muerte de cientos de leones marinos, ballenas y marsopas.
Los arrecifes también permanecen bajo presión. Un episodio de blanqueamiento ocurrido entre 2023 y 2025 afectó más del 84% de las áreas de arrecifes de coral del planeta.
Mientras El Niño fortalece el calentamiento del Pacífico, los científicos temen que los episodios actuales profundicen daños anteriores. El problema no consiste solamente en océanos gradualmente más cálidos: los aumentos repentinos dejan a muchas especies con muy poco tiempo para adaptarse.
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