Mundial

El arca del fin del mundo resguarda semillas de olivo para proteger el futuro del cultivo

El arca del fin del mundo acaba de sumar un nuevo tesoro agrícola: semillas de olivo que ahora permanecen resguardadas bajo el hielo del Ártico para proteger el futuro de este cultivo milenario.

A miles de kilómetros de los campos mediterráneos donde tradicionalmente crecen los olivos, una colección de semillas fue depositada en uno de los lugares más seguros del planeta para la biodiversidad agrícola. En total, se enviaron 50 variedades de este árbol emblemático, conocidas por su importancia agrícola y su diversidad genética.

El depósito se realizó en la Svalbard Global Seed Vault, una instalación construida dentro de una montaña en el Círculo Polar Ártico. Este espacio funciona como una copia de seguridad global para cultivos esenciales y conserva semillas a una temperatura constante de −18 °C.

El arca del fin del mundo protege al olivo

La incorporación de semillas de olivo a la colección no es casual. Este cultivo enfrenta diversas amenazas relacionadas con el cambio climático, como el aumento de temperaturas, sequías prolongadas, plagas emergentes y la pérdida de diversidad genética.

La iniciativa forma parte del proyecto europeo GEN4OLIVE, financiado por el programa Horizon 2020.

Investigadores trabajan para preservar y estudiar los recursos genéticos del olivo, uno de los cultivos más antiguos y representativos de la agricultura mediterránea.

Las semillas enviadas provienen de una de las colecciones más importantes del mundo, administrada por la Universidad de Córdoba. Este banco genético incluye cientos de variedades, además de formas silvestres del árbol.

Una reserva genética para el futuro

El proceso de preparación de las semillas fue detallado. Para cada variedad seleccionada se recolectaron más de 1.500 aceitunas.

Posteriormente, en laboratorio se retiró la pulpa, se limpiaron los endocarpos y se secaron las semillas antes de enviarlas al Ártico.

Una parte del material se mantuvo en España bajo custodia del INIA-CSIC como respaldo, mientras que otra fue enviada a la bóveda, donde quedó registrada por la organización NordGen.

En la arca del fin del mundo, las semillas serán revisadas aproximadamente cada diez años para comprobar que mantienen su capacidad de germinar.

Este sistema funciona como un seguro para la agricultura mundial. En caso de crisis climáticas, enfermedades o desastres que afecten los cultivos, las semillas almacenadas podrían utilizarse para restaurar variedades perdidas.

De esta manera, mientras los olivos siguen creciendo en sus regiones tradicionales, una parte de su futuro permanece resguardada bajo el hielo permanente del Ártico.

Con información de Gizmodo.

NOTICIAS

Entradas recientes

Banco Azteca y Cruz Roja consolidan alianza estratégica de inversión social

La Cruz Roja Mexicana recibió este martes una aportación de cuatro millones de pesos por…

4 horas hace

Con Simicarrera, Víctor González Herrera promueve defensa de bosques en Veracruz

En un ambiente familiar, el presidente ejecutivo del Grupo Por Un País Mejor y CEO…

2 semanas hace

Jóvenes son premiados por buscar transformar la inclusión financiera en México

La inclusión financiera ya no es un tema exclusivo de expertos, bancos o grandes corporativos.…

3 semanas hace

AJEMEX impulsa sostenibilidad empresarial con visión ambiental

AJEMEX llevó su filosofía ambiental “Revolución Natural” al Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables 2026,…

3 semanas hace

Timmy, la ballena rescatada por 1.5 millones de euros, aparece muerta tras fallido operativo

Timmy, la ballena jorobada que durante semanas captó la atención internacional tras quedar varada frente…

3 semanas hace

Patrimonio: Agua y Fuego transforma el MUCA en un viaje visual por la memoria oculta de la CDMX

Patrimonio: Agua y Fuego llegó al MUCA de la UNAM para recordarnos que debajo del…

4 semanas hace