Científicos estudian al tiburón más longevo del mundo
El tiburón de Groenlandia es el vertebrado más longevo conocido en el planeta. Algunos ejemplares pueden vivir alrededor de 400 años y, según los científicos, varios de los individuos que nadan actualmente ya habitaban los océanos cuando William Shakespeare aún estaba vivo. Un reciente hallazgo en Irlanda permitió estudiar de cerca a esta enigmática especie y conocer mejor los mecanismos que le permiten desafiar el paso del tiempo.
El ejemplar encontrado varado en la costa del condado de Sligo medía cerca de tres metros y, de acuerdo con las estimaciones, tenía más de 150 años. Aunque para los humanos esa edad resulta extraordinaria, para esta especie apenas significaba haber alcanzado la madurez reproductiva.
Investigadores del Museo Nacional de Irlanda y diversas instituciones trasladaron el enorme animal a un laboratorio para realizar una necropsia completa. Durante el procedimiento analizaron órganos, tejidos, piel, ojos y corazón con el objetivo de responder preguntas que aún rodean a esta especie.
Los científicos recuerdan que todavía se desconocen aspectos fundamentales de su biología, como los lugares donde se reproduce, la frecuencia con la que tiene crías o el tamaño real de su población. Esta falta de información dificulta diseñar estrategias de conservación frente a amenazas como la captura incidental en actividades pesqueras.
El estudio también permitió obtener muestras de los ojos que serán sometidas a datación por radiocarbono para confirmar con mayor precisión la edad del ejemplar.
Uno de los descubrimientos más llamativos proviene de investigaciones recientes sobre la visión del tiburón de Groenlandia. Durante años se creyó que estos animales eran prácticamente ciegos debido a los parásitos que suelen cubrir sus ojos. Sin embargo, nuevos análisis demostraron que incluso ejemplares con más de un siglo conservan una retina funcional y especializada para detectar luz en las profundidades del océano Ártico.
Los investigadores también analizaron su enorme corazón, que pesaba alrededor de 34 kilogramos. Aunque presentaba cicatrices asociadas al envejecimiento, seguía funcionando correctamente, una resistencia poco común entre los vertebrados.
Además, estudios genéticos identificaron una elevada actividad de genes relacionados con la reparación del ADN, un mecanismo que podría explicar por qué estos tiburones retrasan el deterioro asociado a la edad.
El tiburón de Groenlandia habita las frías aguas del Atlántico Norte y el Ártico. Su metabolismo extremadamente lento, junto con adaptaciones biológicas únicas, lo convierten en uno de los animales más fascinantes para la ciencia, que aún busca comprender cómo logra mantener órganos vitales en buen estado durante varios siglos.
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