La vivienda sostenible se ha convertido en una alternativa económica, amigable con el medioambiente con materiales de calidad para ampliar el acceso a un hogar. Tan solo en México, existen 233 mil 274 inmuebles sustentables, de acuerdo con el último registro de la Comisión Nacional de Vivienda.
Para José Reynoso González, especialista en vivienda y construcción, la popularidad de este tipo de hogares es resultado del interés por reducir las emisiones de carbono y atender la demanda de casas, principalmente, en poblaciones de escasos recursos.
“Este modelo no es una simple vivienda económica porque recoge todas las variables de hábitat de manera integral: social, económico, cultural y ambiental”, remarca.
Las viviendas sostenibles consisten en utilizar materiales naturales o la incorporación de materias reciclables que no sean agresivas con el medioambiente. Además, se enfoca en estimular la utilización de tecnologías alternativas más eficientes que optimicen los recursos.
“Las viviendas sustentables se construyen con materiales de la zona para reducir costos de traslado como un tipo de roca específico o de madera, así como restos de palma. También se adaptan a las condiciones del terreno y del clima”, señala José Reynoso González.
Un ejemplo son las casas de las comunidades mayas en la península de Yucatán. Estas construcciones tienen una estructura oval de madera y piedra, con techos de palma de guano que les ayuda soportar las altas temperaturas de la zona y protege a sus residentes de las lluvias intensas.
Frente a estos beneficios, el especialista considera que la construcción de viviendas sostenibles también abre alternativas para el acceso a servicios básicos como el agua.
“Alrededor de 15 millones de mexicanos carece de acceso a agua potable por falta de infraestructura para llevarla a sus hogares. Pero, con este modelo, se pueden adaptar a las construcciones sistemas de captación de agua de lluvia”, destaca José Reynoso González.
Rescatar los diseños tradicionales con materiales autóctonos y la bioconstrucción como alternativas viables para la producción de casas en el país ayuda al medioambiente al mismo tiempo que combate la crisis de vivienda.
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