Disparidad en el acceso mundial a recursos básicos
La disparidad económica podría determinar quién tendrá acceso suficiente a alimentos, agua y energía durante las próximas décadas. Un estudio internacional con participación de investigadores del MIT advierte que los hogares con menores ingresos enfrentarían cargas considerablemente mayores, incluso dentro de una misma región.
Los investigadores analizaron 3,735 escenarios posibles hacia 2050, considerando factores como población, crecimiento económico, distribución del ingreso, producción agrícola, comercio, uso del suelo, disponibilidad de agua, consumo energético y condiciones climáticas.
Los resultados muestran un escenario especialmente preocupante para África subsahariana. En algunas regiones, los hogares más pobres podrían destinar alrededor de la mitad de sus ingresos únicamente a comprar alimentos, dejando pocos recursos disponibles para vivienda, salud, energía y otras necesidades básicas.
En África austral, el 10% de la población con menores ingresos podría gastar 49.6% de sus recursos en alimentos para 2050. En contraste, el 10% más rico destinaría aproximadamente 5.5%.
Las proyecciones también sitúan la carga alimentaria del sector más pobre en 48.4% en África occidental y 42.5% en África oriental.
Además, los escenarios muestran grandes diferencias respecto a niveles anteriores. En África occidental, el grupo con menores ingresos destinaba alrededor de 25% a alimentos en 2015. Para 2050, las simulaciones contemplan resultados que oscilan entre 20% y 75%.
Los investigadores advierten que los promedios regionales pueden ocultar estas desigualdades. Por ello, analizar únicamente cifras generales podría hacer que los riesgos parezcan menores de lo que realmente serán para las poblaciones vulnerables.
Las diferencias aparecen igualmente en el acceso a energía. En algunas partes de Medio Oriente, los hogares con mayores ingresos podrían destinar apenas 1.7% de sus recursos a energía residencial, frente a 18.9% entre los grupos más pobres.
Asimismo, en Europa oriental la carga podría alcanzar 11.3% para los hogares de menores ingresos, mientras permanecería debajo de 5% para los más acomodados.
Para estudiar estas diferencias, los científicos utilizaron el Global Change Analysis Model 7.1, que representa interacciones entre economía, energía, agua, clima y territorio. El modelo divide el planeta en 32 regiones, 235 cuencas y 384 regiones de uso del suelo.
Los autores aclaran que las simulaciones no buscan predecir un único futuro. En cambio, permiten identificar qué combinaciones de condiciones podrían generar mayor vulnerabilidad.
Así, las políticas públicas deberán considerar no solamente cuántos recursos estarán disponibles, sino quién podrá pagarlos. El estudio muestra que ingreso, clima, agricultura, agua, sistemas energéticos y comercio pueden combinarse de manera diferente, haciendo que la seguridad de recursos en 2050 dependa profundamente de las condiciones sociales de cada población.
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