imagen tomada de es-us.noticias.yahoo.com
Corea del Sur cerrará definitivamente uno de los capítulos más polémicos de su relación con la fauna salvaje: la cría de osos para extraer bilis. A partir del 1 de enero de 2026 quedará prohibida la cría, posesión y extracción de bilis de osos, una práctica ligada a la medicina tradicional que durante décadas ha sido duramente criticada por organizaciones animalistas.
El anuncio fue confirmado por el Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente, que señaló que la medida forma parte de una ley revisada de protección animal que contempla penas de prisión de hasta cinco años para quienes incumplan la normativa.
Sin embargo, el fin legal de la industria no significa que el problema esté resuelto: actualmente 199 osos siguen viviendo en jaulas dentro de 11 granjas del país.
Durante años, Corea del Sur ha sido uno de los pocos países donde se permitió la cría de osos (principalmente osos negros asiáticos, conocidos como osos luna) para aprovechar su bilis, a la que se le atribuían supuestos beneficios para la vitalidad y la resistencia.
No obstante, el interés por esta práctica ha caído de forma drástica debido a la falta de evidencia médica, la existencia de alternativas más económicas y una mayor conciencia social sobre el maltrato animal.
La prohibición se basa en un acuerdo alcanzado en 2022 entre el Gobierno, los granjeros y organizaciones defensoras de los animales.
Según este pacto, las asociaciones compran los osos a los criadores y el Estado se encarga de habilitar instalaciones donde puedan ser trasladados. En 2023, 21 osos fueron llevados a un santuario gubernamental en la provincia de Jeolla, aunque su capacidad es limitada.
El Ministerio de Medio Ambiente explicó que los criadores tendrán un periodo de gracia de seis meses y que recibirán apoyo económico para mantener a los animales hasta su traslado.
Aun así, persisten disputas sobre las compensaciones económicas, lo que ha retrasado el rescate de los osos que permanecen en cautiverio.
“El plan refleja la voluntad del país de mejorar el bienestar de la fauna salvaje y cumplir con nuestra responsabilidad internacional”, aseguró el ministro Kim Sungwhan, quien prometió proteger a los osos “hasta el último ejemplar”.
Algunos granjeros, como Kim KwangSoo, que aún mantiene 78 osos en su granja, consideran la prohibición una mala política, aunque afirman que cumplirán la ley. La industria comenzó en los años ochenta con la importación de osos desde el sudeste asiático y llegó a albergar cerca de 1.000 animales en 2014. Desde entonces, el número se ha reducido por esterilizaciones, muertes naturales y sacrificios.
Las organizaciones animalistas celebran el fin de la cría, pero advierten que faltan santuarios adecuados.
Activistas señalan que el refugio actual no es suficiente y que la apertura de una segunda instalación, prevista inicialmente para 2024, se ha pospuesto hasta 2027.
Mientras tanto, se buscan acuerdos con zoológicos extranjeros y se pide mayor apoyo a santuarios privados.
“Es un avance importante, pero insuficiente”, coinciden los defensores de los derechos animales.
El reto ahora es claro: garantizar que los osos que sobrevivieron a décadas de cautiverio puedan, por fin, vivir en condiciones dignas.
Con información de Euro News.
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