imagen tomada de unibe.edu.do
El canal de Panamá vuelve a ocupar un lugar clave en la conversación global.
Esta ruta marítima, fundamental para el comercio internacional, enfrenta una presión creciente debido al cambio climático y a las tensiones geopolíticas que han despertado el interés del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Cada año, hasta 14 mil barcos atraviesan el canal, lo que permite reducir semanas de viaje en muchas rutas comerciales.
Por esa razón, se considera uno de los puntos más estratégicos del comercio mundial. Sin embargo, en los últimos años su funcionamiento ha enfrentado desafíos cada vez mayores.
En 2023, una fuerte sequía provocó que los niveles de agua descendieran a mínimos históricos. Como consecuencia, Panamá tuvo que limitar el número de embarcaciones que podían cruzar diariamente. Esta situación encendió alertas entre expertos, quienes advierten que este tipo de eventos podrían volverse más frecuentes en el futuro.
El canal de Panamá funciona gracias a un sistema de agua dulce alimentado por dos grandes embalses, entre ellos el lago Gatún, que también abastece de agua a la ciudad de Panamá y a comunidades cercanas.
Investigaciones científicas advierten que el cambio climático podría afectar seriamente este sistema. Samuel Muñoz, profesor de ciencias marinas y ambientales de Northeastern University en Boston, simuló diferentes escenarios climáticos y concluyó que los niveles del lago Gatún podrían disminuir de forma significativa en los próximos 75 años si continúan las altas emisiones de gases contaminantes.
Aunque su estudio no vincula directamente los niveles actuales con el cambio climático, sí señala que el calentamiento global aumenta el riesgo de interrupciones en el canal. Si el tránsito se reduce, explica la investigadora Alice Hill, del Council on Foreign Relations, se genera un “cuello de botella” que encarece el transporte marítimo y alarga las rutas comerciales.
Además de los retos ambientales, el canal también se encuentra en medio de una disputa geopolítica. Donald Trump ha sugerido que Estados Unidos debería recuperar el control de la vía, que fue construida por ese país en 1904 y entregada a Panamá en 1999.
El mandatario ha afirmado (sin presentar pruebas), que el canal está bajo influencia china. Esto ocurre en un momento en el que China se ha convertido en el principal socio comercial de Panamá.
Las tensiones se han intensificado con decisiones recientes del gobierno panameño, como abandonar la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China y declarar inconstitucional un contrato que una empresa de Hong Kong mantenía para operar puertos vinculados al canal.
Todo esto ocurre mientras el transporte marítimo mundial, una industria que mueve alrededor de 14 billones de dólares al año; depende de rutas estratégicas como el canal de Panamá.
Entre sequías, tensiones políticas y nuevas propuestas de rutas alternativas en América Latina, el futuro de este paso marítimo podría convertirse en uno de los temas más importantes para la economía global en las próximas décadas.
Con información de Rebelión.
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