Ambiente

Vuelven del silencio: los caracoles hawaianos regresan al bosque tras 30 años desaparecidos

Los caracoles hawaianos vuelven a deslizarse entre hojas y troncos después de más de 30 años desaparecidos en estado silvestre.

Lo que parecía una pérdida definitiva hoy se transforma en una de las historias de conservación más sorprendentes del Pacífico.

La especie, conocida científicamente como Achatinella fuscobasis, había sido considerada extinta en la naturaleza desde 1991. Ese año, los últimos once ejemplares fueron recolectados en O’ahu por el investigador Michael Hadfield, de la Universidad de Honolulu.

Sin esa decisión de mantenerlos en cautiverio, la historia habría terminado ahí.

Según el Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái (DLNR), la previsión de Hadfield y otros biólogos permitió salvar a la especie. Gracias a décadas de trabajo, la población alcanzó los 1.000 ejemplares en 2024, lo que abrió la puerta a su esperada reintroducción.

Caracoles hawaianos: joyas ecológicas y culturales

David Sischo, coordinador del programa de conservación SEPP, describió a estos moluscos como “verdaderas joyas naturales y culturales de patrimonio público”. No es una exageración. En los bosques tropicales, estos pequeños animales cumplen una función clave: se alimentan de hongos y algas que crecen en hojas y troncos, ayudando a reciclar nutrientes y mantener el equilibrio microbiológico del suelo.

Su desaparición fue una señal temprana del deterioro ambiental en el archipiélago. Además de su importancia ecológica, tienen un profundo valor cultural. En Hawái se les conoce como kāhuli y aparecen en relatos ancestrales, poemas, ceremonias hula y danzas tradicionales.

El nuevo hogar de los caracoles se encuentra en las montañas Ko’olau, dentro de un “recinto de exclusión” de un cuarto de acre. Este espacio cercado mantiene alejados a sus principales depredadores: ratas, camaleones de Jackson y el caracol lobo rosado caníbal, especies invasoras que impulsaron su declive.

Una batalla que aún no termina

El regreso de los caracoles hawaianos demuestra que la extinción no siempre es irreversible cuando hay ciencia, gestión ambiental y cooperación institucional. Sin embargo, el desafío continúa. El control de especies invasoras sigue siendo una prioridad, ya que representan una amenaza mayor que otros factores como el cambio climático o la pérdida de hábitat.

A pesar del avance, el DLNR advierte que cerca de 100 especies de caracoles hawaianos podrían extinguirse en la próxima década si no se refuerzan las medidas de protección.

La historia de estos pequeños habitantes del bosque es una lección de resiliencia: incluso las especies más frágiles pueden tener una segunda oportunidad cuando la conservación se convierte en compromiso a largo plazo.

Con información de Clarín.

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