Las comunidades de Topolobampo y la Bahía de Ohuira analizan una propuesta para definir el futuro de la mega planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente. Habitantes mantienen reuniones para valorar las condiciones planteadas y determinar si aceptarán los acuerdos relacionados con el proyecto industrial.
Las asambleas han reunido a pobladores de Lázaro Cárdenas, Paredones, Ohuira y Topolobampo. Algunas convocatorias registraron alrededor de 250 asistentes, mientras otras alcanzaron aproximadamente 300 personas. Durante los encuentros, las comunidades recibieron información sobre la propuesta y expresaron sus preocupaciones ambientales, económicas y sociales.
Topolobampo analiza vigilancia ambiental para el proyecto
Uno de los principales planteamientos contempla crear un Comité Comunitario de Vigilancia Ambiental. En este organismo participarían habitantes, ambientalistas, investigadores, autoridades y representantes de la empresa responsable del complejo.
El esquema también considera ajustes técnicos destinados a responder a las preocupaciones ambientales que las comunidades han señalado durante el proceso. Además, el plan incorpora acciones para atender rezagos sociales históricos existentes en localidades de la zona.
Sin embargo, el colectivo ¡Aquí No! y habitantes mantienen sus cuestionamientos. Los opositores consideran que la operación industrial podría provocar afectaciones permanentes sobre la Bahía de Ohuira y comprometer actividades económicas que actualmente dependen de sus recursos naturales.
Pesca artesanal y ecoturismo concentran las preocupaciones
Entre los principales puntos de conflicto aparecen la pesca artesanal y el ecoturismo. Familias de la región dependen desde hace décadas de estas actividades, por lo que algunos habitantes rechazan presentar el complejo industrial como la única alternativa para generar desarrollo económico.
La preocupación también alcanza al equilibrio ecológico de la bahía. Los opositores sostienen que cualquier deterioro ambiental podría repercutir directamente sobre especies marinas, empleos pesqueros y actividades turísticas.
Las comunidades deberán decidir durante los próximos días si aceptan la propuesta. El proceso mantiene abierta una controversia que combina inversión industrial, protección ambiental, participación comunitaria y defensa de actividades productivas tradicionales.
La decisión tendrá especial relevancia porque la planta pretende operar en la Bahía de Ohuira, un ecosistema directamente relacionado con la economía de distintas comunidades costeras. Los pobladores anticiparon que harán pública su postura una vez que concluyan las asambleas y revisen los compromisos planteados.