Soya transgénica cultivada en extensas parcelas agrícolas de la península de Yucatán
Soya transgénica se expande pese a prohibición en Yucatán

Soya transgénica se expande pese a prohibición en Yucatán

Más de una década después de que la justicia frenara su siembra, la soya transgénica continúa apareciendo en extensas superficies agrícolas de la península de Yucatán. Monitoreos realizados por apicultores y académicos documentaron su presencia principalmente en Hopelchén, Campeche, junto con una expansión general del cultivo de soya.

El conflicto comenzó después de que el Gobierno federal autorizara en 2012 la siembra de hasta 253 mil 500 hectáreas de soya genéticamente modificada resistente al glifosato. En 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación suspendió el permiso porque las comunidades mayas afectadas no habían sido consultadas previamente. Posteriormente, el permiso fue revocado y los tribunales confirmaron esa decisión.

Sin embargo, organizaciones y productores comenzaron a realizar sus propios monitoreos para comprobar si la prohibición se respetaba.

Soya transgénica permanece en los campos pese a restricciones

Los análisis de cientos de muestras identificaron un incremento gradual de parcelas con plantas genéticamente modificadas después de la suspensión judicial.

En Hopelchén, además, la superficie total dedicada a la soya pasó de 6 mil 851 hectáreas a 42 mil 630 hectáreas en 2024. Los monitoreos ciudadanos dejaron de realizarse posteriormente debido al esfuerzo necesario y a la falta de acciones gubernamentales derivadas de sus resultados.

La expansión también ha alcanzado municipios de Yucatán y Quintana Roo. De acuerdo con la información proporcionada, este modelo agrícola ha avanzado acompañado por procesos de deforestación.

Apicultura y biodiversidad enfrentan nuevas presiones

La preocupación ambiental no se limita a la presencia de semillas modificadas. Desde el inicio de la controversia, apicultores y especialistas advirtieron sobre el cambio de uso de suelo y el empleo de glifosato asociado con esta variedad.

Asimismo, se han reportado daños a las abejas relacionados con plaguicidas. Esto resulta especialmente relevante en una región donde la apicultura representa una actividad estrechamente vinculada con los ecosistemas y las comunidades rurales.

Otro problema apareció en inspecciones realizadas por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático durante 2022. Los trabajos encontraron cultivos de maíz transgénico en campos menonitas de Hopelchén, situación que plantea riesgos para la diversidad genética de los maíces criollos.

Así, el caso plantea una dificultad adicional: no basta con retirar una autorización si las semillas prohibidas continúan circulando y cultivándose. El desafío ahora consiste en garantizar el cumplimiento efectivo de las restricciones y contener los impactos ambientales asociados con la agricultura industrial.

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