World Sailing puso en marcha un proyecto para medir el impacto ambiental del equipamiento utilizado en la vela olímpica, con el objetivo de transformar la forma en que se fabrican, utilizan y reciclan embarcaciones y accesorios deportivos durante los próximos años. La iniciativa pretende generar información científica que permita reducir residuos y emisiones sin comprometer el rendimiento de los atletas.
La organización explicó que, aunque la vela suele asociarse con un deporte cercano a la naturaleza por depender del viento, la fabricación de sus embarcaciones y componentes requiere materiales cuya producción demanda grandes cantidades de energía y genera emisiones de carbono. Además, muchos de estos elementos resultan difíciles de reciclar cuando concluye su vida útil.
¿Qué pretende cambiar World Sailing?
El estudio analizará todo el ciclo de vida del equipamiento olímpico, desde la fabricación de cascos, velas, mástiles y foils hasta su reutilización o reciclaje. Para ello, especialistas recopilan información de fabricantes y deportistas sobre la cantidad de embarcaciones utilizadas, la frecuencia con la que renuevan sus equipos y la logística necesaria para transportarlos entre competencias.
Los resultados permitirán identificar qué medidas ofrecen mayores beneficios ambientales. Entre las alternativas se encuentran el uso de materiales reciclables, el rediseño de embarcaciones, el impulso a la reutilización del equipamiento y una mejor planificación del calendario competitivo para reducir desplazamientos y emisiones asociadas al transporte.
La sostenibilidad gana espacio en el deporte
Expertos en sostenibilidad deportiva consideran que este proyecto podría convertirse en un referente para otras disciplinas que también utilizan materiales complejos y difíciles de reciclar. Asimismo, destacan que contar con evaluaciones ambientales verificadas permitirá tomar decisiones respaldadas por evidencia y no únicamente por estimaciones.
La organización prevé incorporar los resultados en futuras regulaciones internacionales y aspira a que las evaluaciones del ciclo de vida formen parte de los requisitos para la vela olímpica rumbo a los Juegos de 2032. Además, espera que fabricantes y otras federaciones deportivas adopten prácticas similares para disminuir el impacto ambiental de sus equipos sin limitar el acceso de atletas de distintos países.