mundo sus

El océano entra en escena: la COP30 redefine la lucha climática desde Belém

El futuro del planeta tiene nuevo protagonista y no es un país ni una tecnología: es el océano.

En la COP30 de Belém, la comunidad internacional coincidió en algo que la ciencia lleva años advirtiendo: sin mares sanos, no hay regulación climática posible. Y este giro, aunque tardío, podría marcar una diferencia histórica.

El océano, el regulador climático que ignoramos demasiado tiempo

Cubre más del 70% de la superficie terrestre, absorbe el 90% del calor del planeta y captura una cuarta parte del CO₂ que emitimos.

Aun así, su papel había sido relegado en las negociaciones climáticas… hasta ahora.

Belém cambió el rumbo y puso sobre la mesa un mensaje urgente: el océano ya muestra señales de agotamiento por el calentamiento, la acidificación, la contaminación plástica y la eutrofización.

La pregunta dejó de ser si podrá seguir sosteniendo la vida tal como la conocemos y pasó a ser cuánto tiempo más podrá hacerlo sin colapsar.

Brasil da el ejemplo con soluciones azules

Brasil aprovechó su papel como anfitrión para impulsar el Desafío NDC Azul, un esfuerzo para que los países integren soluciones marinas en sus planes climáticos.

Ejemplos concretos no faltaron: programas como ProManguezais y ProCoral, el lanzamiento del Planeamiento Espacial Marino y la incorporación de la Amazônia Azul en materiales educativos nacionales.

Todo con un objetivo claro: preparar a las nuevas generaciones para entender el valor estratégico del océano brasileño.

Un paso histórico: el Tratado de Alta Mar entra en vigor

En medio de los debates, una noticia marcó un antes y un después: el Tratado de Alta Mar (BBNJ) alcanzó las ratificaciones necesarias para entrar en vigor en enero de 2026.

Este acuerdo global cubrirá dos tercios del océano que están fuera de jurisdicciones nacionales, permitiendo crear áreas marinas protegidas, evaluar grandes proyectos y regular el uso de recursos genéticos marinos.

Para muchos expertos, es la primera vez que el mundo tiene una herramienta real para gestionar el océano como un sistema completo.

“Sin un océano saludable, no tenemos regulación climática”

Durante la cumbre, la bióloga Marinez Scherer recordó un punto clave: cada organismo marino —incluso los microscópicos— participa en el intercambio de gases y en la absorción de calor.

La degradación de arrecifes, manglares y marismas no solo daña la biodiversidad: reduce la capacidad del océano para mantener la Tierra habitable.

De ahí su insistencia en mejorar la conservación, fortalecer la restauración y ordenar las actividades humanas mediante planificación espacial marina.

Una amenaza creciente: el plástico

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente aportó un dato alarmante: el 85% de los residuos que llegan al mar son plásticos, y para 2040 esa cifra podría triplicarse.

Hablamos de hasta 37 millones de toneladas al año, el equivalente a 50 kilos de plástico por metro de costa.

Las consecuencias ya están alterando cadenas alimenticias y procesos químicos esenciales.

Cooperación global para salvar los mares

La COP30 no solo dejó compromisos: también creó alianzas. Brasil y Francia anunciaron la Fuerza de Tarea Oceánica, un bloque diplomático para acelerar la integración de soluciones marinas en los planes climáticos.

Hoy, 17 países forman parte del movimiento, incluyendo a México, Australia, Chile, Kenia, Portugal y Reino Unido.

Como dijo Scherer: “El mar no conoce fronteras”, y por eso acuerdos como el BBNJ serán vitales en la gobernanza internacional de los próximos años.

Adaptación: el nuevo reto urgente

La evidencia de un océano alterado ya es visible:

  • aumento del nivel del mar

  • tormentas más intensas

  • sequías prolongadas

  • lluvias extremas

Por eso, la protección de ecosistemas costeros se volvió una prioridad.

Funcionan como escudos naturales, regulan procesos biogeoquímicos y reducen riesgos humanos.

“El precio de no conservar será más alto”

La investigadora fue clara: ignorar el estado del océano saldrá mucho más caro que invertir en su protección.

Perderlo significaría más vidas en riesgo, infraestructura destruida y menor bienestar humano.

La COP30 de Belém dejó un mensaje contundente: el océano es nuestro mayor aliado climático, pero también el más frágil.

Y si no lo cuidamos, ningún acuerdo será suficiente para frenar la crisis.

Con información de Infobae.

NOTICIAS

Entradas recientes

Con Simicarrera, Víctor González Herrera promueve defensa de bosques en Veracruz

En un ambiente familiar, el presidente ejecutivo del Grupo Por Un País Mejor y CEO…

1 semana hace

Jóvenes son premiados por buscar transformar la inclusión financiera en México

La inclusión financiera ya no es un tema exclusivo de expertos, bancos o grandes corporativos.…

2 semanas hace

AJEMEX impulsa sostenibilidad empresarial con visión ambiental

AJEMEX llevó su filosofía ambiental “Revolución Natural” al Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables 2026,…

2 semanas hace

Timmy, la ballena rescatada por 1.5 millones de euros, aparece muerta tras fallido operativo

Timmy, la ballena jorobada que durante semanas captó la atención internacional tras quedar varada frente…

2 semanas hace

Patrimonio: Agua y Fuego transforma el MUCA en un viaje visual por la memoria oculta de la CDMX

Patrimonio: Agua y Fuego llegó al MUCA de la UNAM para recordarnos que debajo del…

3 semanas hace

Arañas gigantes en la Zona del Silencio: la biodiversidad real detrás del mito desértico

La Zona del Silencio sigue despertando curiosidad por sus historias misteriosas, pero una de sus…

3 semanas hace