Rumania desconectó por completo la central nuclear de Cernavoda, la única instalación de este tipo en el país, debido al nivel excepcionalmente bajo del río Danubio. La falta de agua suficiente impide garantizar adecuadamente la refrigeración necesaria para mantener funcionando sus reactores.
La planta dispone de dos unidades con una capacidad conjunta de 1.400 megavatios. Cada reactor genera alrededor de 700 MW y, cuando ambos funcionan, Cernavoda cubre aproximadamente el 20 por ciento de la demanda eléctrica nacional.
Rumania enfrenta el impacto energético de la sequía
El cierre responde a una reducción extraordinaria del caudal del Danubio, afectado por la sequía y episodios de calor extremo en Europa central. El río registra alrededor de 1.400 metros cúbicos de agua por segundo a su entrada al país, frente a una media habitual cercana a 3.900.
Las autoridades intentaron aumentar el nivel disponible en la zona donde Cernavoda capta agua. El ejército realizó distintas obras de ingeniería, entre ellas la eliminación de rocas del fondo y el hundimiento de barcazas cargadas con piedras, pero las operaciones no permitieron recuperar las condiciones necesarias.
La situación obliga al Gobierno a buscar alternativas para compensar la electricidad que deja de aportar la planta nuclear. Entre las medidas consideradas están aumentar la generación de parques eólicos, utilizar centrales de carbón y ampliar las importaciones desde otros mercados europeos.
El suministro eléctrico enfrenta nuevos riesgos
Las autoridades tampoco descartan dificultades de abastecimiento si la producción interna y las importaciones resultan insuficientes. En ese escenario, los consumidores podrían tener que reducir voluntariamente su demanda eléctrica.
Algunas ciudades también aplican medidas de ahorro, como limitar la iluminación arquitectónica y decorativa o modificar la carga de autobuses eléctricos para evitar los momentos de mayor demanda.
El problema muestra cómo la escasez de agua puede afectar incluso a fuentes energéticas que no dependen directamente de combustibles fósiles. Las centrales nucleares necesitan grandes cantidades de agua para sus sistemas térmicos y de refrigeración, por lo que los niveles de los ríos resultan determinantes para su funcionamiento seguro.
La situación tampoco afecta exclusivamente a Rumania. Francia, Hungría y Serbia han enfrentado dificultades relacionadas con el abastecimiento de agua para instalaciones nucleares debido a condiciones de sequía.