Contaminación de cenotes por granjas porcinas en Yucatán
La expansión de las granjas porcinas en la península amenaza la calidad del agua que consumen numerosas comunidades mayas. Un estudio de Greenpeace México identificó contaminación fecal generalizada y concentraciones elevadas de nitratos en cenotes y pozos cercanos a instalaciones dedicadas a la producción de cerdos.
La investigación, realizada junto con un laboratorio independiente, analizó 17 puntos de localidades como Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz. Los resultados detectaron niveles de contaminación que superan límites establecidos por normas nacionales e internacionales.
En Yucatán, los registros oficiales identifican alrededor de 500 granjas porcinas, mientras organizaciones ambientales calculan hasta 800 instalaciones. La proliferación de estos complejos ha generado denuncias por malos olores, manejo inadecuado de residuos y riesgos para el agua subterránea.
Greenpeace México sostiene que aproximadamente el 90% de las granjas opera sin estudios de impacto ambiental.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) identificó en 2023 un total de 507 ubicaciones de posibles instalaciones porcinas. También advirtió sobre su cercanía con el área protegida del Anillo de los Cenotes.
El principal problema radica en los residuos conocidos como purines, una mezcla de orina y líquidos provenientes del estiércol. Estos desechos pueden infiltrarse en el suelo kárstico de la península, cuya estructura porosa conecta cenotes, pozos y ríos subterráneos.
En Motul, habitantes denuncian olores intensos después de las lluvias. El campesino maya Raúl Ek relató que una granja cercana a sus cultivos creció hasta contar con ocho naves rodeadas de lagunas de aguas negras.
Las comunidades también señalan que la expansión de las instalaciones provoca pérdida de vegetación y afecta terrenos agrícolas.
La contaminación ha provocado conflictos entre quienes denuncian los impactos ambientales y las familias que dependen económicamente de las granjas.
En marzo de 2024, el Senado solicitó información sobre permisos de operación y sobre el cumplimiento ambiental de una megagranja ubicada en Homún.
Greenpeace y la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’one Ja’o’on exigen inspecciones, acceso a información y monitoreos independientes de la calidad del agua.
El relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas, Marcos Orellana, también pidió reforzar la supervisión de estos complejos y evitar la criminalización de las comunidades que defienden su territorio.
En Santa María Chí, pobladores denunciaron afectaciones a la salud relacionadas con los residuos de una instalación que albergaba más de 40,000 cerdos. Sin embargo, la referencia no presenta estudios que establezcan una relación causal específica entre esos padecimientos y la granja.
Las organizaciones advierten que, sin controles efectivos, la expansión porcina en Yucatán seguirá presionando los ecosistemas y las fuentes de agua de las comunidades mayas.
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