Una tecnología que utiliza fibra óptica como una extensa red de sensores está permitiendo observar procesos ocultos dentro de los glaciares. Científicos probaron este sistema en los Alpes suizos y detectaron más de mil pequeños sismos en el hielo durante apenas una semana.
La técnica se conoce como detección acústica distribuida (DAS). Los investigadores colocan cables sobre el glaciar y envían pulsos láser a través de ellos. Cuando ocurre una vibración, pequeñas cantidades de luz regresan al dispositivo encargado de registrar la señal.
Así, los científicos pueden localizar fracturas con enorme precisión. A diferencia de un sismómetro convencional, que registra movimientos desde un punto específico, un solo cable puede funcionar como miles de sensores distribuidos sobre una superficie.
Fibra óptica revela cómo el agua debilita los glaciares
Investigadores de ETH Zurich utilizaron esta tecnología para estudiar la hidrofracturación. Este proceso ocurre cuando el agua de deshielo penetra profundamente en las grietas y ejerce presión sobre el hielo.
Como el agua líquida tiene mayor densidad que el hielo, puede introducirse en las fracturas y ensancharlas. En consecuencia, las grietas aumentan y pueden comprometer progresivamente la estabilidad estructural del glaciar.
Durante una semana, el equipo detectó más de mil sismos de hielo, conocidos como icequakes. Estos pequeños eventos sísmicos permitieron conocer dónde se producían nuevas fracturas y estudiar su comportamiento.
Además, los cables presentan ventajas para trabajar en ambientes peligrosos. Los científicos pueden instalarlos y abandonar posteriormente el glaciar mientras reciben información en tiempo real. Su costo relativamente bajo también reduce las pérdidas materiales ante un eventual colapso.
La tecnología podría anticipar colapsos peligrosos
Comprender la profundidad y cantidad de grietas resulta especialmente importante en regiones donde los glaciares se encuentran sobre pueblos, carreteras o vías ferroviarias. Por ello, un sistema permanente podría ayudar a identificar cambios asociados con una pérdida peligrosa de estabilidad.
Los investigadores consideran que DAS podría contribuir en el futuro al desarrollo de alertas tempranas ante colapsos glaciares. Sin embargo, todavía deben determinar cómo convertir las señales detectadas en advertencias suficientemente precisas para proteger a la población.
La herramienta también podría ampliar el conocimiento sobre Groenlandia y la Antártida. Allí, el calentamiento del océano, el desprendimiento de hielo y otros procesos aceleran el deterioro de grandes masas glaciares.
Asimismo, conocer la extensión de las fracturas internas permitiría mejorar las estimaciones sobre la velocidad de su desintegración. Esto resulta fundamental porque la pérdida de hielo continental contribuye directamente al aumento del nivel del mar.
La tecnología ofrece así una forma de observar procesos anteriormente difíciles de medir. Su desarrollo podría mejorar tanto las proyecciones climáticas como la vigilancia de glaciares capaces de representar un peligro para comunidades e infraestructura.