China afronta el desafío de ampliar la energía solar sin aumentar el impacto sobre las aves y la biodiversidad.
Expansión solar en China amenaza la diversidad de aves

Expansión solar en China amenaza la diversidad de aves

El acelerado crecimiento de la energía solar en China está dejando efectos importantes sobre la biodiversidad. Un estudio publicado en Science advierte que la instalación masiva de plantas fotovoltaicas afecta especialmente a distintas poblaciones de aves por la transformación y fragmentación de sus hábitats.

El país asiático cuenta con más de 6,300 kilómetros cuadrados ocupados por instalaciones solares, frente a unos 500 kilómetros cuadrados en España. Además, sus planes energéticos anticipan una expansión todavía mayor durante las próximas décadas.

China enfrenta el reto de compatibilizar energía y biodiversidad

Investigadores de universidades chinas y estadounidenses analizaron información sobre instalaciones fotovoltaicas de 2,344 condados y la compararon con mapas de diversidad elaborados mediante BirdReport, una plataforma de ciencia ciudadana.

Los resultados muestran efectos generalizados, aunque con diferencias según las regiones y especies. Entre las aves más perjudicadas aparecen aquellas que anidan entre la vegetación y las especies carnívoras u omnívoras.

La preparación de terrenos para instalar paneles puede eliminar plantas utilizadas para anidar y refugiarse. También modifica la disponibilidad de pequeños vertebrados, invertebrados y semillas que forman parte de la alimentación de distintas especies.

Los investigadores identifican la conversión del hábitat, su fragmentación y la alteración de los recursos alimenticios como algunos de los principales factores detrás del problema.

España también afronta conflictos entre placas y aves

Los científicos proponen dirigir las grandes instalaciones hacia espacios con menor biodiversidad o terrenos previamente degradados. En territorio chino señalan especialmente algunas regiones áridas del norte, incluido el desierto de Gobi.

Sin embargo, los especialistas advierten que considerar los desiertos como lugares carentes de biodiversidad también puede provocar daños. España enfrenta un problema similar con especies de aves esteparias cuyos hábitats coinciden precisamente con los terrenos más atractivos para desarrollar proyectos solares.

En Andalucía, una investigación encontró que cerca del 60% de los espacios ocupados por instalaciones fotovoltaicas presentaban condiciones especialmente favorables para la avutarda común y el sisón común. España conserva hasta el 60% de la población mundial restante de ambas especies.

En el desierto de Tabernas, Almería, la expansión fotovoltaica también genera preocupación por la ganga ortega. La comarca supera las 1,000 hectáreas destinadas actualmente a energía solar y los proyectos previstos elevarían la superficie por encima de 3,000 hectáreas.

Los expertos no plantean frenar la transición hacia las renovables. Su propuesta consiste en mejorar la planificación, evaluar correctamente cada proyecto y priorizar lugares donde la infraestructura provoque el menor impacto posible. La selección del terreno y la gestión posterior serán determinantes para conseguir que producción solar y conservación de aves puedan coexistir.

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