Intensificación del fenómeno climático en el Pacífico
El Niño gana fuerza en el Pacífico tropical mientras el calentamiento global mantiene al planeta bajo temperaturas excepcionalmente elevadas. La combinación de ambos factores aumenta el riesgo de alteraciones importantes en las lluvias, sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el episodio alcance una intensidad muy fuerte antes de llegar a su punto máximo. Además, estima una probabilidad del 100% de que permanezca activo al menos hasta febrero de 2027.
Sus efectos ya comienzan a manifestarse en Latinoamérica. Algunas regiones enfrentan déficit de precipitaciones, mientras otras registran temporales e inundaciones. Sin embargo, los científicos advierten que la intensidad del fenómeno no determina automáticamente la gravedad de sus consecuencias en cada territorio.
El fenómeno surge por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico tropical. Aunque comienza en una región determinada, altera la circulación atmosférica y puede modificar patrones meteorológicos en diferentes continentes.
Desde junio, las temperaturas superficiales del océano en la zona clave para su desarrollo han aumentado semana tras semana. Por ello, la OMM anticipa cambios sustanciales en los patrones de temperatura y precipitación de distintas partes del mundo.
Estos episodios suelen aparecer cada dos a siete años y normalmente permanecen entre nueve y doce meses. Generalmente comienzan a desarrollarse entre marzo y junio y alcanzan su mayor intensidad entre noviembre y febrero.
No obstante, cada episodio presenta características diferentes. Un evento especialmente intenso puede elevar la probabilidad de condiciones extremas sin determinar exactamente dónde ocurrirán ni cuál será su magnitud.
El actual escenario climático incorpora un factor adicional. Las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles, han elevado la temperatura del planeta. Sobre esa tendencia actúa ahora el calentamiento natural provocado por este patrón del Pacífico.
El episodio registrado entre 2023 y 2024 coincidió con temperaturas mundiales récord y modificaciones importantes en las precipitaciones. Ahora, la evolución del nuevo evento vuelve a colocar bajo vigilancia las condiciones oceánicas y atmosféricas.
António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, advirtió que el calentamiento de la superficie marina está llevando al planeta hacia condiciones desconocidas y aumentando la exposición a fenómenos meteorológicos extremos.
Por tanto, el seguimiento constante resulta fundamental para mejorar las alertas y ayudar a gobiernos y comunidades a prepararse. La incertidumbre sobre los impactos regionales permanece, pero el aumento sostenido de las temperaturas globales amplifica los riesgos asociados con cualquier alteración importante del sistema climático.
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