Deforestación en Brasil alcanza mínimo histórico
La Amazonía registró su menor pérdida anual de bosque desde que comenzaron las mediciones oficiales en 1988. Los nuevos datos satelitales muestran una reducción histórica de la deforestación, resultado de una estrategia que combina vigilancia ambiental, sanciones y medidas de conservación.
Entre agosto de 2025 y julio de 2026, Brasil perdió 3,335 kilómetros cuadrados de selva amazónica. Aunque la superficie afectada sigue siendo considerable, representa una disminución significativa frente a los registros de años anteriores.
El Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva atribuye estos resultados al fortalecimiento de las políticas ambientales implementadas desde 2023, cuando comenzó su tercer mandato.
Las cifras oficiales indican que la pérdida de cobertura forestal se redujo 71% durante la actual administración.
El contraste resulta significativo frente al gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, cuando la deforestación aumentó aproximadamente 60% y desaparecieron más de 45,000 kilómetros cuadrados de bosque.
Una de las principales medidas de Lula fue recuperar el Plan de Acción para la Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonía Legal, conocido como PPCDAm.
La estrategia contempla inspecciones, sanciones contra la tala ilegal, vigilancia satelital y restricciones financieras para propiedades vinculadas con actividades ilícitas.
Además, el Gobierno destinó recursos a municipios que redujeron la destrucción forestal y promovió financiamiento para actividades económicas sostenibles.
Márcio Astrini, director del Observatorio del Clima, destacó que los resultados demuestran la importancia de aplicar las leyes ambientales.
También señaló que la producción y las exportaciones agrícolas han alcanzado niveles récord mientras disminuye la deforestación.
A pesar de los avances, la selva enfrenta presiones relacionadas con incendios forestales, sequías y explotación maderera.
La degradación ambiental afecta aproximadamente al 40% de la Amazonía, mientras las previsiones sobre El Niño advierten posibles condiciones más cálidas y secas durante 2026 y 2027.
Asimismo, las autoridades investigan un incremento reciente de incendios y posibles motivaciones políticas detrás de algunos siniestros.
El futuro de las políticas ambientales también forma parte del debate electoral. Lula y el senador Flávio Bolsonaro disputarán la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre.
Mientras Lula plantea alcanzar una deforestación neta cero para 2030, Bolsonaro propone eliminar la deforestación ilegal en 2029.
Organizaciones como Greenpeace advierten que los cambios legislativos y políticos podrían afectar la continuidad de las medidas actuales.
La reducción histórica representa un avance importante para Brasil, aunque conservar estos resultados dependerá de mantener la vigilancia y enfrentar los efectos del cambio climático.
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