imagen tomada de clarin.com
Australia atraviesa uno de los episodios climáticos más extremos de su historia reciente.
Una ola de calor en Australia ha llevado las temperaturas a rozar los 50 ℃, alterando rutinas, encendiendo alertas por incendios forestales y poniendo a prueba a los servicios de emergencia en varias regiones del país.
Autoridades y especialistas coinciden en que no se trata de un evento aislado, sino de una señal clara del impacto del cambio climático, tanto por su intensidad como por la frecuencia con la que se repite.
Las zonas más afectadas se concentran en el sur y sureste del país.
Localidades rurales como Hopetoun y Walpeup alcanzaron máximas preliminares de 48.9 ℃, cifras que podrían superar registros históricos asociados a los incendios del Black Saturday de 2009.
En el estado de Victoria, las autoridades mantienen la alerta máxima ante incendios forestales, con al menos tres focos activos fuera de control. El riesgo extremo también se extiende a Nueva Gales del Sur, Australia Meridional y Queensland, donde se prevén varios días consecutivos con temperaturas superiores a los 40 ℃, algo que no ocurría desde 1939.
Ciudades como Wagga Wagga y Albury podrían pasar toda una semana por encima de ese umbral, lo que incrementa la preocupación por la salud y la seguridad de la población.
El impacto del calor extremo ya se siente en la vida cotidiana. La infraestructura eléctrica opera bajo presión debido al alto consumo de aire acondicionado, mientras autoridades advierten sobre posibles cortes de energía.
El Abierto de Australia, uno de los eventos deportivos más importantes del país, activó su protocolo por calor extremo: se cerraron techos retráctiles, se suspendieron partidos al aire libre y se habilitaron zonas climatizadas. Incluso se repartieron cojines especiales para evitar quemaduras por contacto con superficies calientes. La asistencia cayó drásticamente tras las recomendaciones de evitar actividades al aire libre.
Hospitales y centros de salud permanecen en alerta ante posibles aumentos de casos por deshidratación y golpes de calor, mientras los equipos de emergencia refuerzan la vigilancia en zonas urbanas y rurales.
La Oficina de Meteorología calificó este episodio como “histórico y sin precedentes”. Aunque no se ha superado el récord nacional de 50.7 ℃, la tendencia preocupa: ciudades como Mildura ya registraron cuatro días con más de 45 ℃ en un solo mes, cuando durante décadas apenas se alcanzaban esas cifras.
Especialistas señalan que eventos que antes ocurrían cada 25 años ahora se repiten cada cinco. Con el calor previsto hasta el fin de semana y posibles picos de hasta 49 ℃ en algunas regiones, Australia enfrenta un desafío creciente: adaptarse a un clima cada vez más extremo que ya no es la excepción, sino la nueva normalidad.
Con información de Infobae.
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