Ambiente

Cada árbol importa: las pequeñas talas ponen en riesgo el papel de los bosques frente al cambio climático

Aunque en los últimos años la deforestación mundial ha mostrado señales de desaceleración, los bosques siguen enfrentando una amenaza silenciosa que afecta directamente su capacidad para almacenar carbono: las pequeñas talas.

Lejos de ser inofensivas, estas acciones tienen un impacto desproporcionado en el equilibrio climático del planeta.

Los bosques son grandes aliados contra el calentamiento global. Funcionan como sumideros naturales de carbono, reteniendo CO₂ tanto en la vegetación como en los suelos.

Cuando se degradan o se talan, ese carbono se libera a la atmósfera y refuerza el efecto invernadero.

A esto se suma la pérdida de biodiversidad y la afectación de servicios esenciales como la fertilidad del suelo o la polinización.

Deforestación: menos ritmo, mismos riesgos

De acuerdo con la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025, presentada por la FAO, los bosques cubren actualmente 4.14 mil millones de hectáreas, cerca de un tercio de la superficie terrestre. El informe destaca avances importantes: más de la mitad de los bosques ya cuenta con planes de manejo a largo plazo y una quinta parte está protegida legalmente.

Sin embargo, el panorama sigue siendo preocupante. Entre 2015 y 2025, la deforestación se mantuvo en una tasa anual de 10.9 millones de hectáreas, una cifra que sigue siendo elevada.

Además, los bosques más ricos en carbono son también los más degradados, lo que reduce su capacidad para regular el clima.

Pequeñas talas, grandes consecuencias

Un estudio del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medio Ambiente de Francia advierte que no solo las grandes deforestaciones causan daños graves.

Las talas menores a dos hectáreas son responsables de más de la mitad del carbono que dejan de absorber los bosques tropicales.

Utilizando observación satelital y mapas de biomasa de la Agencia Espacial Europea, los investigadores detectaron que entre 1990 y 2020 los bosques tropicales húmedos perdieron cerca de 16 mil millones de toneladas de carbono. Lo más alarmante es que las pequeñas áreas desmontadas, que representan solo el 5% de la superficie afectada, generan el 56% de las pérdidas netas de carbono.

Estas alteraciones están ligadas a actividades humanas cotidianas como la expansión agrícola, la creación de pastizales, la construcción de caminos o el establecimiento de asentamientos. A diferencia de los incendios en bosques secos, donde puede haber cierta regeneración, los bosques húmedos alterados por el ser humano difícilmente recuperan el carbono perdido.

El mensaje es claro: cada árbol cuenta. Como señalan los especialistas, incluso las talas más pequeñas importan y pueden debilitar seriamente la función de los bosques como barrera natural frente al cambio climático.

Con información de Ok Diario.

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