Sal en la Tierra Bola de Nieve pudo intensificar una antigua glaciación global
La sal pudo reforzar el frío extremo del planeta

La sal pudo reforzar el frío extremo del planeta

La sal en la Tierra Bola de Nieve pudo desempeñar un papel inesperado en uno de los episodios climáticos más extremos del planeta. Una nueva investigación plantea que los cristales acumulados sobre el hielo marino ayudaron a intensificar el enfriamiento global hace alrededor de 700 millones de años.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Ártica de Noruega y publicado en Climate of the Past, utilizó un modelo climático para explorar un mecanismo denominado retroalimentación sal-albedo. Los resultados abren otra vía para comprender cómo funcionaba el clima durante las grandes glaciaciones del Neoproterozoico.

La sal en la Tierra Bola de Nieve pudo aumentar el frío

Cuando el agua marina se congela, parte de sus sales permanece concentrada dentro del hielo. Con temperaturas suficientemente bajas, algunas pueden cristalizar. Posteriormente, la sublimación del hielo puede dejar esos cristales acumulados sobre la superficie.

El detalle importante está en su capacidad para reflejar la radiación solar. Los investigadores trabajaron con una reflectividad de 93 por ciento para los cristales de hidrohalita. Una superficie más brillante absorbe menos energía y puede favorecer temperaturas todavía más bajas.

Además, algunos compuestos podrían comenzar a cristalizar antes de alcanzar temperaturas extremadamente bajas. La mirabilita puede hacerlo cerca de los -8 grados Celsius y la hidrohalita alrededor de los -23 grados.

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Un efecto que habría reforzado la congelación

Las simulaciones produjeron dos estados estables de una Tierra cubierta de hielo. Uno presentaba depósitos salinos y alcanzaba condiciones considerablemente más frías que el escenario sin esa acumulación.

Esto no significa que la sal provocara por sí misma la congelación global. Los autores consideran que pudo funcionar como un amplificador cuando la glaciación ya estaba avanzando.

La hipótesis todavía tiene limitaciones. El modelo no incorpora todos los efectos del movimiento del hielo, las nubes, el viento o el polvo. Por ello, los investigadores consideran necesario estudiar este mecanismo mediante modelos climáticos más completos.

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