Impacto del cambio climático y las altas temperaturas sobre los camellos en África.
Crece la mortalidad de camellos por las altas temperaturas

Crece la mortalidad de camellos por las altas temperaturas

Los camellos, considerados durante siglos el símbolo de resistencia en los desiertos, comienzan a resentir los efectos del cambio climático. Las temperaturas cada vez más elevadas en el norte y el Cuerno de África están provocando enfermedades, deshidratación, menor producción de leche e incluso un aumento en la mortalidad de estos animales.

Ganaderos, veterinarios e investigadores coinciden en que las olas de calor extremas están llevando a los camellos al límite de su capacidad de adaptación, poniendo en riesgo el sustento de miles de familias que dependen de ellos.

Los camellos ya no resisten las temperaturas extremas

En la región etíope de Afar, una de las zonas más cálidas y secas del planeta, los pastores aseguran que el calor ha aumentado de forma considerable durante los últimos años. Algunos reportan la muerte de crías por las altas temperaturas, además de ampollas en las patas, lesiones en la piel y signos de agotamiento.

Diversos estudios realizados en Etiopía y Somalia respaldan estos testimonios. Las investigaciones indican que el estrés térmico reduce la salud, la productividad y la capacidad reproductiva de los animales.

En Somalia, un análisis que incluyó cerca de seis mil hogares dedicados al pastoreo reveló que casi el 46% sufrió pérdidas de camellos relacionadas con la sequía, mientras que en algunas regiones la mortalidad alcanzó cerca del 73%.

El cambio climático amenaza la supervivencia de los rebaños

Veterinarios de Kenia señalaron que cada vez atienden más casos de hipertermia, infecciones y enfermedades asociadas al calor extremo. En algunas zonas, las muertes de camellos aumentaron más del 15% durante los últimos dos años.

Especialistas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explican que estos animales pueden soportar temperaturas cercanas a los 40 grados gracias a mecanismos fisiológicos que reducen la pérdida de agua. Sin embargo, cuando el ambiente supera de forma prolongada los 50 grados, su organismo comienza a deteriorarse.

Los científicos también observaron pérdida de peso, trastornos reproductivos, disminución en la producción de leche, afectaciones renales y un debilitamiento del sistema inmunológico.

Ante este panorama, numerosos pastores de Etiopía abandonan las zonas más áridas del norte para trasladar sus rebaños hacia regiones con mayor disponibilidad de agua y vegetación. Los investigadores advierten que estos desplazamientos ya no responden a movimientos estacionales tradicionales, sino a una necesidad permanente provocada por el avance del cambio climático.

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