Guacamaya verde amenazada por tráfico ilegal y pérdida de hábitat en México
Guacamaya verde enfrenta tráfico ilegal y pérdida de hábitat

Guacamaya verde enfrenta tráfico ilegal y pérdida de hábitat

La guacamaya verde enfrenta una creciente presión en México debido al tráfico ilegal, la cacería y la destrucción de los ecosistemas donde habita. Aunque su distribución alcanza distintas regiones de América Latina, sus poblaciones están fragmentadas y mantienen una tendencia descendente.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a Ara militaris como vulnerable y estima una población menor a 10 mil individuos. En México, la NOM-059-SEMARNAT reconoce una situación todavía más delicada al considerarla en peligro de extinción.

Esta ave puede medir entre 70 y 80 centímetros y alcanzar una envergadura de hasta 110 centímetros. Su distribución comprende selvas tropicales y subtropicales, con presencia mexicana en regiones como la Sierra Gorda, Tehuacán-Cuicatlán y Chiapas.

Guacamaya verde permanece amenazada por el comercio ilegal

Su plumaje y tamaño han convertido a esta especie en objetivo del mercado clandestino de fauna. Los ejemplares pueden terminar como mascotas o utilizarse en espectáculos, pese a las restricciones existentes para evitar su extracción y comercialización.

Datos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) reflejan la dimensión del problema. Entre 2017 y 2020, las autoridades aseguraron 176 guacamayas, de las cuales 81 correspondían a esta especie.

Además, el cambio de uso del suelo continúa reduciendo y fragmentando su hábitat. Esta transformación separa poblaciones y disminuye los espacios disponibles para alimentarse, descansar y reproducirse.

La especie también está incluida en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Esta protección establece fuertes restricciones al comercio internacional. En México, además, su extracción del medio silvestre está prohibida.

Su desaparición también afectaría la regeneración de las selvas

La importancia de esta ave va más allá de su conservación individual. Su alimentación basada, entre otros recursos, en frutos grandes le permite desempeñar una función esencial como dispersora de semillas.

Después de consumir los frutos, puede transportar y dejar caer las semillas en otros puntos del territorio. De esta manera, favorece la regeneración natural y contribuye a mantener la diversidad vegetal de bosques y selvas.

Asimismo, se trata de un animal social. Los ejemplares suelen desplazarse en grupos para buscar alimento y posteriormente regresan a dormideros que pueden utilizar durante periodos prolongados. Su reproducción depende de condiciones regionales como las lluvias, la temperatura y la disponibilidad de alimento.

Por ello, conservar la especie requiere proteger simultáneamente sus poblaciones y los ecosistemas donde desarrolla su ciclo de vida. Frenar el tráfico ilegal, evitar nuevas pérdidas de hábitat y denunciar la venta clandestina son medidas fundamentales para impedir que continúe su descenso en México.

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