El calentamiento global superará el límite de 1.5 °C respecto a los niveles preindustriales, probablemente durante los próximos años. Sin embargo, reducir posteriormente la temperatura todavía resulta posible si las emisiones disminuyen con rapidez y de manera sostenida.
Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) plantea que la mejor alternativa disponible consiste en limitar cuánto y durante cuánto tiempo se rebasa ese umbral.
Incluso bajo el escenario más optimista analizado, la temperatura mundial alcanzaría un máximo aproximado de 1.8 °C. Otros escenarios sitúan el pico por encima de los 2 °C.
Calentamiento global aumenta los riesgos después de 1.5 °C
Cada fracción adicional de temperatura incrementará los impactos climáticos. Entre las consecuencias previstas aparecen olas de calor más intensas, fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de ecosistemas y mayores amenazas para ciudades costeras e islas de baja altitud.
Asimismo, aumentarían las presiones sobre la salud, producción de alimentos, disponibilidad de agua, infraestructura y economías.
El PNUMA también advierte que permanecer durante más tiempo por encima de 1.5 °C incrementa la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión irreversibles.
Entre ellos se encuentran la desestabilización de grandes capas de hielo, la degradación de la Amazonía y alteraciones en la circulación meridional de retorno del Atlántico, un sistema de corrientes fundamental para regular el clima.
Por ello, no solamente importa el máximo alcanzado. También resulta determinante cuánto tiempo permanece el planeta sobre ese nivel.
Reducir las emisiones sigue siendo la principal prioridad
El informe propone una trayectoria de “sobrepaso, pico y descenso”. Primero, las emisiones de gases de efecto invernadero, incluido el metano, tendrían que disminuir de manera inmediata y sostenida hasta alcanzar emisiones netas cero.
Posteriormente, serían necesarias emisiones netas negativas para reducir gradualmente las temperaturas. La eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera tendría un papel complementario, pero no podría sustituir los recortes directos de emisiones.
Al mismo tiempo, la adaptación tendrá que avanzar junto con la mitigación. El objetivo será disminuir la vulnerabilidad de comunidades, ecosistemas y economías frente a impactos que ya no podrán evitarse completamente.
Incluso si la temperatura mundial consigue regresar posteriormente por debajo de 1.5 °C, algunas pérdidas serán irreversibles. Por esa razón, el PNUMA considera esencial mantener el sobrepaso lo más bajo y breve posible.