Metano liberado por instalaciones de petróleo y gas bajo vigilancia en Europa
Metano pone a prueba las reglas climáticas de la Unión Europea

Metano pone a prueba las reglas climáticas de la Unión Europea

Reducir las fugas de metano procedentes de la industria de los combustibles fósiles se convirtió en una pieza importante de la política climática europea. Sin embargo, la aplicación de nuevas obligaciones enfrenta un posible retraso en medio de las preocupaciones por el suministro y los precios de la energía.

La regulación europea establece controles sobre las emisiones relacionadas con petróleo, gas y carbón. Además de las instalaciones dentro del bloque, las medidas alcanzan progresivamente a los combustibles importados, una cuestión relevante debido al peso de Europa como comprador internacional de energía fósil.

El objetivo inicial es conocer con mayor precisión dónde ocurren las emisiones y cuánto gas escapa durante la extracción, procesamiento y transporte.

Metano requiere mayor vigilancia para reducir el calentamiento

Controlar estas emisiones ofrece una oportunidad para desacelerar el calentamiento global. El metano tiene un efecto climático particularmente intenso durante las primeras décadas después de llegar a la atmósfera y contribuye de manera importante al aumento actual de las temperaturas.

Las fugas tampoco son un problema únicamente fuera de Europa. Una investigación realizada durante 2026 con cámaras infrarrojas encontró emisiones en dos tercios de 64 instalaciones de petróleo y gas inspeccionadas en el sur de Francia. Parte correspondía a equipos con fugas y otra a liberaciones realizadas durante operaciones de mantenimiento.

Por ello, detectar rápidamente estos puntos permite reparar infraestructura y evitar que una mayor cantidad del gas termine en la atmósfera.

Europa debate un posible retraso de las nuevas obligaciones

Las primeras obligaciones sobre seguimiento y reporte estaban previstas para comenzar en 2027, mientras requisitos adicionales para las importaciones avanzarían posteriormente. No obstante, Francia solicitó aplazar la implementación en medio de las actuales tensiones energéticas.

Las empresas energéticas han advertido que la complejidad de las reglas podría alterar cadenas de suministro. En contraste, organizaciones ambientales consideran que retrasar los controles debilitaría una herramienta climática que inicialmente se concentra en medir y transparentar las emisiones.

El debate ocurre mientras Europa continúa dependiendo ampliamente de combustibles fósiles importados. Así, conocer con mayor precisión las fugas a lo largo de las cadenas de suministro será determinante para comprobar si los proveedores reducen realmente sus emisiones.

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