La biodiversidad en la Amazonía enfrenta nuevas presiones ambientales, mientras una investigación plantea que conservar los bosques que permanecen en pie puede ser una estrategia clave para proteger especies y reservas de carbono.
El estudio fue encabezado por investigadores de la Universidad de Lancaster, en Reino Unido, con participación de especialistas de Brasil, Suecia y Australia. La investigación comparó distintas estrategias de conservación y restauración forestal.
El análisis tomó como referencia más de tres millones de hectáreas ubicadas en las regiones de Santarém y Paragominas, en el estado brasileño de Pará. Los investigadores estudiaron información correspondiente al periodo de 2010 a 2020.
Proteger los bosques existentes ayuda a conservar especies
Los resultados señalan que prevenir la pérdida y degradación de los bosques generó mayores beneficios para la biodiversidad que aplicar únicamente estrategias de restauración en terrenos agrícolas.
Además, evitar incendios forestales y otras perturbaciones, como la tala selectiva, tuvo efectos importantes para conservar la biodiversidad forestal. También mostró resultados relevantes para mantener las reservas de carbono.
La investigación no plantea abandonar la restauración. Por el contrario, los especialistas señalan que recuperar zonas donde el bosque desapareció sigue siendo necesario, especialmente cuando la pérdida ocurrió en grandes extensiones.
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La restauración también forma parte de la solución
El estudio encontró que combinar distintas acciones puede generar mayores beneficios para recuperar biodiversidad y carbono. Esto incluye proteger los bosques existentes, prevenir incendios y restaurar terrenos que ya perdieron buena parte de su cobertura forestal.
La prevención cobra especial importancia ante un escenario de cambio climático, debido a que los bosques restaurados también pueden quedar expuestos a incendios y otras perturbaciones.
De esta manera, la investigación plantea una idea central para la conservación. Recuperar los ecosistemas dañados es importante, pero evitar que los bosques que todavía existen continúen degradándose también resulta fundamental para proteger la biodiversidad de la Amazonía.