Deterioro global de los suelos
La degradación de los suelos alcanza ya al 40% de la superficie terrestre, mientras las sequías, los incendios, las olas de calor y otros fenómenos extremos aumentan la presión sobre los ecosistemas. Este escenario centra las negociaciones de la COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), celebrada en Ulán Bator, Mongolia.
Más de 25,000 participantes de 196 países y la Unión Europea buscan acelerar la restauración de tierras y movilizar recursos públicos y privados. La ONU calcula además que el 75% de las tierras se ha vuelto más seco durante las últimas tres décadas y que las sequías aumentaron 29% desde 2000.
La restauración resulta especialmente urgente ante el crecimiento de la demanda alimentaria. Las estimaciones indican que el mundo necesitará producir 50% más alimentos para 2050, mientras disminuye la capacidad productiva de numerosos terrenos.
La degradación de tierras y las sequías cuestan a la economía mundial cerca de 780,000 millones de euros anuales. Por ello, uno de los objetivos de la COP17 consiste en alcanzar un acuerdo internacional contra la sequía, después de que las negociaciones anteriores no consiguieran establecer medidas jurídicamente vinculantes.
Los pastizales tienen un lugar central en la conferencia. Ocupan alrededor del 54% de la superficie terrestre, almacenan hasta 30% del carbono mundial y aproximadamente la mitad de sus suelos presenta deterioro.
Décadas de sobreexplotación, pesticidas, contaminantes, residuos y manejo inadecuado han reducido la fertilidad y resistencia de numerosas tierras. El cambio climático intensifica estos efectos y aumenta riesgos relacionados con sequías, incendios e inundaciones.
Las consecuencias alcanzan la producción de alimentos, textiles, medicamentos y materias primas, además de afectar empleos, infraestructuras, biodiversidad y disponibilidad de agua. La competencia por estos recursos también puede alimentar desplazamientos y conflictos. Datos de la UNCCD indican que más del 40% de los conflictos internos registrados durante seis décadas estuvieron relacionados con disputas por recursos naturales, principalmente tierra y agua.
La COP17 también busca ampliar la participación empresarial, debido a que sectores como agricultura, minería, construcción y moda dependen directamente de terrenos productivos.
Entre las herramientas planteadas aparecen la agricultura regenerativa, las coberturas vegetales y sistemas de alerta temprana frente a sequías. También se impulsa un fondo que utilizará recursos públicos para atraer capital privado y espera movilizar hasta 345 millones de euros destinados a fortalecer la resiliencia hídrica.
Las negociaciones enfrentan diferencias políticas sobre asuntos como perspectiva de género, participación de la sociedad civil y vínculos entre biodiversidad, tierras y cambio climático. La UNCCD sostiene que alcanzar acuerdos concretos será fundamental para pasar de los compromisos internacionales a acciones efectivas de restauración.
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