El cambio climático no solo es un problema ambiental, también se está convirtiendo en una crisis de salud global.
Un informe del Foro Económico Mundial advierte que, para el año 2050, este fenómeno podría provocar hasta 14,5 millones de muertes adicionales en todo el mundo.
El estudio analizó seis tipos de eventos climáticos extremos y sus consecuencias.
Entre ellos, las inundaciones aparecen como la mayor amenaza, con una proyección de 8,5 millones de fallecimientos en las próximas décadas. En segundo lugar están las sequías, que podrían causar 3,2 millones de muertes debido a la falta de agua potable y el deterioro de los suelos agrícolas.
Cambio climático y salud: una crisis en expansión
El informe señala que el cambio climático impacta directamente en la salud física y mental de las personas.
Las olas de calor, por ejemplo, no solo afectan al bienestar, sino que también generan pérdidas económicas de hasta 7,1 billones de dólares por la reducción de la productividad laboral.
Además, enfermedades como la malaria y el dengue podrían expandirse hacia regiones donde antes no existían, debido al aumento de temperaturas que favorece la proliferación de mosquitos.
Otros fenómenos como tormentas tropicales, incendios forestales y la contaminación del aire también incrementarán los riesgos para la salud, provocando desde lesiones directas hasta enfermedades respiratorias crónicas.
Impacto desigual y consecuencias económicas
El impacto no será igual en todas las regiones. África y el sudeste asiático serán las zonas más vulnerables, principalmente por la falta de infraestructura sanitaria. En contraste, regiones como China y otras partes de Asia enfrentarán grandes pérdidas económicas por interrupciones en la producción.
El costo total para los sistemas de salud podría alcanzar los 1,100 millones de dólares anuales hacia 2050, mientras que la crisis climática en su conjunto implicará una carga económica de 12,5 billones de dólares.
Niños y adultos mayores serán los más afectados, especialmente por el estrés térmico y la deshidratación. Además, la caída en la producción de alimentos impactará en la nutrición y aumentará el riesgo de enfermedades.
A pesar del panorama, el informe destaca que el 70% de estas muertes podrían evitarse con acciones inmediatas, como la reducción de emisiones y el fortalecimiento de los sistemas de salud.
Con información de Perfil.