Cuando la extinción se equivoca: especies que regresaron contra todo pronóstico
Cuando la extinción se equivoca: especies que regresaron contra todo pronóstico

Cuando la extinción se equivoca: especies que regresaron contra todo pronóstico

Durante décadas e incluso siglos, aparecieron especies en registros científicos como pérdidas definitivas, en extinción.

Se enseñaban como ejemplos claros de extinción causada por el ser humano o por cambios ambientales.

Sin embargo, algunas especies reaparecieron vivas, demostrando que la naturaleza aún guarda sorpresas.

Estos casos, conocidos como redescubrimientos de especies, se han convertido en hitos de la biología moderna.

Desde el punto de vista científico, una especie se considera extinta cuando no queda ningún individuo vivo tras búsquedas exhaustivas en su hábitat histórico. El problema es que muchas regiones del planeta siguen siendo poco exploradas, lo que ha llevado a que algunas especies no estuvieran extintas, sino simplemente ocultas.

Especies que volvieron de la extinción y sorprendieron al mundo

  • El celacanto, un pez de aletas lobuladas que se creía extinto desde hace 66 millones de años y fue redescubierto en 1938 frente a las costas de Sudáfrica. Su anatomía casi intacta lo convirtió en una pieza clave para entender la evolución de los vertebrados.

  • El saola, conocido como el “unicornio asiático”, descubierto en 1992 en Vietnam y Laos. Aunque era desconocido para la ciencia moderna, las comunidades locales siempre supieron de su existencia. Hoy se encuentra en peligro crítico de extinción.

  • El insecto palo de la isla Lord Howe, declarado extinto en la década de 1920 y redescubierto en 2001 en un islote volcánico cercano. Su caso es uno de los mayores éxitos en la conservación de invertebrados.

  • El takahē, un ave no voladora de Nueva Zelanda que reapareció en 1948 tras décadas sin registros y que hoy es símbolo de los programas de conservación del país.

En las últimas décadas, el número de redescubrimientos ha aumentado gracias al uso de nuevas tecnologías, exploraciones en zonas remotas y la revaloración del conocimiento local.

Organizaciones como Re:wild buscan encontrar especies “perdidas” antes de que desaparezcan definitivamente.

Más allá de lo extraordinario, estos hallazgos aportan información evolutiva única, demuestran que la conservación puede funcionar y recuerdan una verdad incómoda: aún sabemos menos del planeta de lo que creemos. En medio de la crisis ambiental, estas historias no niegan la gravedad del problema, pero sí ofrecen una esperanza basada en evidencia científica.

Con información de NCYT.

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