imagen tomada de noticiasambientales.com
Lo que comenzó como una solución práctica terminó convirtiéndose en un serio problema ambiental. La carpa asiática, introducida en Estados Unidos durante la década de 1970 para controlar el crecimiento de algas en plantas de tratamiento de agua, hoy es una de las especies invasoras más difíciles de erradicar en el país… y también en Europa.
Algunos ejemplares escaparon de los sistemas de acuicultura y llegaron al río Misisipi, donde lograron reproducirse con rapidez. Desde ahí, su expansión hacia otras zonas, como los Grandes Lagos, encendió las alertas por el daño que provoca a los ecosistemas nativos.
El gran tamaño y el comportamiento agresivo de estas carpas ha provocado la disminución e incluso el desplazamiento de peces autóctonos. Ante este escenario, el Departamento de Vida Silvestre y Parques de Kansas (KDWP) puso en marcha en 2022 un ambicioso plan para eliminar la especie y restaurar el equilibrio ecológico de los ríos.
Los resultados ya son visibles. Al cierre de 2025, las autoridades informaron la extracción de 109 mil libras de carpas asiáticas, equivalentes a 45,359 kilos. Solo en el último año se retiraron más de 36 mil libras, el mayor volumen anual desde que inició la operación.
Las labores se concentran principalmente en tres especies: la carpa plateada, la carpa cabezona y la carpa negra, todas introducidas originalmente para actividades de acuicultura y hoy consideradas altamente invasoras.
Además del impacto ambiental, estas carpas representan un riesgo para la seguridad. La carpa plateada es conocida por saltar fuera del agua al percibir vibraciones, lo que ha provocado accidentes con embarcaciones. La carpa cabezona, por su parte, puede superar los 45 kilos de peso y consume grandes cantidades de alimento, dejando menos recursos para otras especies.
Para frenar su avance, el KDWP ha utilizado métodos como pesca eléctrica, redes de enmalle y equipos especializados. En años recientes también se incorporó una red de arrastre eléctrica con excavadora, una tecnología que aturde a los peces y facilita su captura, permitiendo ampliar el alcance de las operaciones río abajo.
Según el biólogo Liam Odell, especialista en carpas invasoras, estos esfuerzos ya muestran efectos positivos. Se han detectado descensos en poblaciones de carpa en zonas específicas y el regreso gradual de peces nativos a las aguas intervenidas.
La presa Bowersock, en la ciudad de Lawrence, ha sido clave al funcionar como una barrera natural que impide que las carpas avancen río arriba. Sin embargo, la lucha no se limita a Kansas.
En agosto de 2025, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos destinó casi 19 millones de dólares para combatir a la carpa invasora en 18 estados de la cuenca del río Misisipi. Estos recursos se utilizan en monitoreo, eliminación y prevención.
Las autoridades confirmaron que la remoción continuará durante todo el año y podría ampliarse dependiendo de los resultados y del presupuesto disponible. Además, hicieron un llamado a la población para no devolver estos peces al agua y reportar cualquier avistamiento fuera de las zonas ya infestadas.
La batalla contra la carpa asiática sigue abierta, pero los avances recientes muestran que recuperar los ríos aún es posible.
Con información de Infobae.
Lo que no se ve a simple vista puede convertirse en un problema mayúsculo. Investigadores…
Aunque en los últimos años la deforestación mundial ha mostrado señales de desaceleración, los bosques…
Australia atraviesa uno de los episodios climáticos más extremos de su historia reciente. Una ola…
La arquitectura modular y prefabricada está emergiendo rápidamente como una tendencia dominante en el ámbito…
En las regiones más frías del planeta está ocurriendo un cambio silencioso, pero de gran…
Un nuevo enfoque científico promete cambiar la forma en que se vigila la salud de…