El cambio climático está modificando la manera en que hoteles, inversionistas y viajeros evalúan los destinos turísticos. Inundaciones, huracanes, sequías y otros fenómenos asociados a un clima más extremo ya representan riesgos para instalaciones, disponibilidad de recursos y continuidad de las operaciones.
Las inundaciones que afectaron el sur de Brasil en 2024 ofrecen un ejemplo. Accor mantuvo cerrada durante más de tres meses gran parte de su operación regional debido a las lluvias. Un año antes, el huracán Otis había causado graves daños en infraestructura hotelera y residencias vacacionales de Acapulco.
Ante estos escenarios, la cadena francesa señala que los análisis previos a nuevos proyectos ahora consideran con mayor atención factores como ubicación, exposición al mar y disponibilidad futura de agua.
Cambio climático transforma las inversiones turísticas
El riesgo hídrico ocupa un lugar central. Un adelanto del Informe de Agua y Cambio Climático en Iberoamérica señala que 88% de los desastres registrados en Latinoamérica durante las últimas tres décadas tuvo origen hídrico, tanto por exceso de agua como por sequías.
La región concentra una tercera parte del agua dulce del planeta. Sin embargo, 164 millones de personas todavía carecen de acceso a agua potable. Además, solamente 0.5% del PIB conjunto se destina a financiamiento climático, principalmente mediante préstamos.
La industria turística también busca reducir costos mediante un menor consumo de agua y electricidad, así como disminuyendo desperdicios de alimentos y plásticos.
En México, otro desafío se presenta en el Caribe. Durante 2026, el sargazo alcanzó niveles récord, con unas 90 mil toneladas diarias desplazándose por la región, frente a las 40 mil toneladas promedio de años anteriores. Aproximadamente 10% llega a las costas de Quintana Roo.
La Concanaco Servytur calcula que los empresarios turísticos destinan cerca de 150 millones de dólares anuales a limpiar las playas. Asimismo, el arribo masivo de algas habría provocado la cancelación de unas 10 mil reservaciones relacionadas con bodas.
Viajeros incorporan criterios ambientales a sus decisiones
El desafío resulta especialmente importante para México porque el turismo representó 8.7% de su economía en 2024. Al mismo tiempo, el propio sector contribuye al problema ambiental.
Investigaciones citadas en la información de referencia calculan que el turismo genera cerca de 8.8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, mientras el alojamiento representa alrededor de 6.3%.
Por ello, algunas empresas están incorporando medidas de sostenibilidad. Accor afirma haber reducido su consumo de agua y electricidad y pretende disminuir hasta 60% el desperdicio de alimentos. Cerca de la mitad de sus 37 hoteles en México cuenta con certificaciones externas que auditan criterios de sostenibilidad y diversidad.
Los viajeros también muestran cambios. Una investigación de Accor, la Universidad de Surrey y Booking.com encontró que 83% considera importante viajar sosteniblemente. Además, 43% pagaría más por alternativas ecológicas y 59% utiliza criterios ambientales al buscar alojamiento en internet.
Así, la adaptación ya no se limita a responder después de un desastre. Para el turismo, evaluar previamente la disponibilidad de agua, la exposición climática y el consumo de recursos empieza a formar parte de las decisiones sobre dónde construir, operar y viajar.