Para Jack Landsmanas, la sostenibilidad dentro de la industria alimentaria se construye a partir de múltiples decisiones que, aunque pueden parecer pequeñas de manera individual, adquieren relevancia cuando se aplican de forma constante a lo largo de la operación.
Desde Corporativo Kosmos, esa visión busca incorporar criterios ambientales y sociales en la manera de adquirir, utilizar y aprovechar los recursos.
La propuesta parte de una premisa que yace en que la cadena alimentaria puede reducir su impacto cuando identifica oportunidades de eficiencia en cada etapa y convierte los principios ambientales en prácticas medibles.
Estrategia comienza en la cadena de suministro
La selección de proveedores representa uno de los primeros puntos de intervención. Corporativo Kosmos reporta que 94% de sus compras corresponde a productos nacionales, una práctica que favorece la participación de productores y empresas del país y puede contribuir a disminuir las distancias recorridas por determinados insumos.
Para Jack Landsmanas, fortalecer los vínculos con proveedores locales y nacionales forma parte de una visión más amplia de sostenibilidad, en la que las decisiones de abastecimiento pueden generar efectos económicos y ambientales simultáneamente.
Entre los principales ejes de tal estrategia destacan:
- Compras nacionales: 94% de las adquisiciones reportadas por Corporativo Kosmos corresponde a productos nacionales.
- Fortalecimiento de cadenas locales: la adquisición de insumos nacionales contribuye a mantener actividad económica dentro del país.
- Aprovechamiento de materiales: se desarrollan procesos especializados para gestionar cartón, PET y aceite comestible.
- Reducción de residuos: disminuir materiales innecesarios permite reducir la generación de desechos.
- Reutilización y reciclaje: estos mecanismos favorecen que determinados materiales puedan reincorporarse a nuevos ciclos.
- Productos biodegradables: el uso de químicos con características biodegradables forma parte de las acciones consideradas en la operación.

Hacia una lógica de economía circular
El desafío no termina con la compra de los insumos.
La gestión de los materiales empleados durante la operación también determina parte de la huella ambiental de una organización.
Desde esta perspectiva, reducir empaques innecesarios y aplicar esquemas de reducción, reutilización y reciclaje permite avanzar hacia una economía circular, modelo que busca mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible y reducir la cantidad de residuos enviados a disposición final.
En palabras de Jack Landsmanas, la sostenibilidad requiere revisar incluso el consumo cotidiano de materiales y traducir ese análisis en decisiones operativas.
Menos desperdicio, mayor aprovechamiento
La urgencia de estas prácticas también se explica por el volumen de alimentos que no llega a consumirse.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, alrededor de 17% de los alimentos disponibles para los consumidores se desperdicia a nivel mundial, lo que representa aproximadamente 931 millones de toneladas.
Esa dimensión convierte al desperdicio alimentario en uno de los retos ambientales más relevantes de la cadena.
Por ello, la visión de Corporativo Kosmos, integrado por empresas como La Cosmopolitana, Serel y Kol Tov, coloca el aprovechamiento eficiente de recursos como una responsabilidad que debe mantenerse de manera cotidiana.
Con más de 60 años de experiencia, el grupo plantea que avanzar hacia una industria alimentaria sostenible requiere combinar abastecimiento responsable, reducción de desperdicios y esquemas de circularidad.
Para Jack Landsmanas, el cambio no ocurre a partir de una sola acción, sino mediante la acumulación de decisiones que permitan producir y gestionar alimentos con mayor eficiencia y menor impacto ambiental.