La digitalización de los servicios financieros ha incrementado los estándares de seguridad, pero también ha generado barreras involuntarias para los sectores más vulnerables de la población. En México, donde residen más de 17,1 millones de personas de la tercera edad, un problema recurrente en las sucursales bancarias es la falla de los lectores de biometría dactilar, provocada por el desgaste natural de la piel y la pérdida de relieve en las yemas de los dedos con el paso de los años.
Este fenómeno físico suele traducirse en bloqueos de cuentas, retenciones de pagos y visitas reiteradas e infructuosas a ventanilla, una situación que afecta directamente a quienes dependen de sus pensiones o ahorros para cubrir sus gastos básicos de manutención y medicinas.
Rutas alternas de validación documental para proteger el patrimonio
Para evitar que la tecnología se convierta en un obstáculo de acceso, Banco Azteca implementó un protocolo específico de atención a personas mayores de 60 años y usuarios con movilidad reducida. Este mecanismo introduce la validación documental alternativa, un procedimiento regulado que permite comprobar la identidad y facultades de representación mediante expedientes técnicos autorizados, prescindiendo del lector dactilar cuando este falla.
El protocolo opera bajo rigurosos controles de seguridad para proteger los fondos frente a posibles fraudes o usurpaciones de identidad. El esquema cuenta con el aval de la Condusef a través de la insignia Compromiso en la Atención a las Personas Adultas Mayores, otorgada a la entidad en 2023. Actualmente, el sistema está habilitado en 663 módulos de atención en el país y completará su cobertura total en la red de sucursales durante 2026.
Soluciones de financiamiento y asistencias médicas integradas
Este protocolo forma parte de una política de atención que alcanza a más de 2,3 millones de personas de la tercera edad dentro de la institución. De ese universo, más de 280 mil pensionados disfrutan de condiciones financieras preferenciales, tales como cuentas de débito sin comisión de apertura, reintegro de comisiones por disposición de efectivo en cajeros automáticos y préstamos sobre pensión sin aval ni comisión de apertura, con plazos de liquidación de hasta 120 meses.
Complementando la oferta bancaria, los pensionados y sus cónyuges disponen de una red asistencial gratuita los 365 días del año. Esta protección incluye visitas médicas generales a domicilio, consultas con especialistas en medicina interna, estudios de laboratorio, ambulancia terrestre para urgencias médicas, orientación psicológica, asesoría nutricional y respaldo jurídico continuo.
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