La gestión del agua ocupa un lugar estratégico en la agenda ambiental y, para Jack Landsmanas, representa uno de los desafíos prioritarios para la industria alimentaria ante el avance del estrés hídrico y los efectos del cambio climático.
En el marco de la Semana Mundial del Agua, el sector refuerza acciones encaminadas a disminuir consumos, aprovechar mejor el recurso y reducir los impactos ambientales de sus operaciones.
La dimensión del reto se observa en los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); ya que, cerca de 72% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura y más de 95% de los alimentos dependen de este recurso para su producción.
Una estrategia que recorre toda la cadena
Desde esa perspectiva, la sostenibilidad hídrica requiere superar acciones aisladas y establecer mecanismos de eficiencia a lo largo de la cadena de valor.
Para Corporativo Kosmos, bajo el liderazgo de Jack Landsmanas, ello implica vincular la planeación de insumos con la operación diaria y las decisiones ambientales.
Entre las prácticas que pueden contribuir a una gestión más eficiente destacan:
- Monitoreo en tiempo real: permite conocer patrones de consumo y detectar oportunidades de mejora.
- Recirculación de agua: favorece un aprovechamiento más eficiente del recurso en procesos donde resulta técnicamente viable.
- Tratamiento de efluentes: contribuye a gestionar de manera responsable el agua utilizada durante las operaciones.
- Modernización de equipos: tecnologías más eficientes pueden ayudar a reducir consumos sin comprometer productividad.
- Mantenimiento preventivo: permite identificar fugas, fallas y pérdidas antes de que se conviertan en impactos mayores.
- Digitalización de procesos: facilita la medición y seguimiento del desempeño hídrico.
- Reducción del desperdicio alimentario: evita desaprovechar también el agua empleada para producir los alimentos que terminan descartándose.

Producir más con menos agua
La FAO ha planteado precisamente la necesidad de incrementar la producción de alimentos sin aumentar proporcionalmente la utilización de agua.
Para ello, considera fundamental combinar innovación tecnológica, reutilización de aguas tratadas y una gestión integral de los recursos.
En la industria alimentaria, estas medidas adquieren relevancia porque el agua interviene en múltiples etapas.
Su administración responsable puede contribuir simultáneamente a la eficiencia operativa, la inocuidad, la productividad y la reducción de impactos ambientales.
El desafío de construir resiliencia
Jack Landsmanas sostiene que la sostenibilidad debe convertirse en una práctica transversal que involucre a colaboradores, proveedores y aliados estratégicos.
Bajo ese enfoque, la capacitación, la medición permanente y la mejora continua complementan las inversiones tecnológicas.
En tanto, Corporativo Kosmos apuesta así por una visión en la que la sostenibilidad hídrica forma parte de una estrategia ambiental más amplia, vinculada con cadenas de suministro responsables y con la reducción del impacto de las operaciones.
En la Semana Mundial del Agua, este planteamiento adquiere especial relevancia; cuidar el recurso no solo responde a una responsabilidad ambiental, sino que fortalece la capacidad de los sistemas alimentarios para enfrentar escenarios de mayor presión hídrica y contribuir a una producción más resiliente.
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