Calor extremo reduce el brillo azul de las mariposas morfo y altera sus alas
El calor extremo amenaza el brillo de las mariposas morfo

El calor extremo amenaza el brillo de las mariposas morfo

El intenso azul de las mariposas morfo podría convertirse en otra señal visible del calentamiento global. Una investigación realizada en Panamá encontró que el calor extremo durante su desarrollo modifica estructuras microscópicas de las alas y reduce su característica iridiscencia.

El estudio, publicado en PNAS Nexus, analizó dos subespecies de Morpho helenor. Los investigadores del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales expusieron las pupas a diferentes condiciones térmicas para conocer su respuesta ante temperaturas elevadas.

El calor extremo modifica sus alas

El experimento incluyó un ambiente tropical de 28 grados Celsius constantes. Otro escenario alcanzó 35 grados durante el día y 28 grados durante la noche, simulando condiciones futuras de mayor calentamiento.

Las mariposas sometidas al escenario más caliente desarrollaron alas menos brillantes. Además, las nanoestructuras responsables de reflejar la luz cambiaron, modificando la forma en que otros animales perciben su color.

Los modelos visuales mostraron diferencias detectables para otras mariposas y determinadas aves depredadoras. Para las aves sensibles a la luz ultravioleta, las altas temperaturas eliminaron el efecto iridiscente observado por ese sistema visual.

Este tema puede interesarte: Tuvalu enfrenta al cambio climático

Un cambio pequeño con posibles efectos mayores

El brillo de estas mariposas no depende principalmente de pigmentos. Surge de diminutas estructuras presentes en las escamas que interactúan con la luz y producen su reconocible azul.

Asimismo, esta apariencia puede participar en el reconocimiento entre individuos y en las interacciones con depredadores. Los científicos advierten que todavía hacen falta estudios de comportamiento para determinar las consecuencias sobre reproducción y supervivencia.

Los resultados también mostraron una fuerte diferencia en mortalidad. Bajo las condiciones más calientes murió el 69 por ciento de las pupas panameñas y el 48 por ciento de las amazónicas. En el grupo control, las cifras fueron 41 y 21 por ciento, respectivamente.

Entradas Relacionadas