El planeta acaba de recibir otra señal preocupante del avance del calentamiento global. La temperatura del océano alcanzó un promedio superficial de 21.10 grados Celsius, un máximo registrado mediante los sistemas modernos de observación. El fenómeno tiene implicaciones directas para México y otras regiones costeras del mundo.
El nuevo máximo se registró el 22 de agosto y superó ligeramente el récord alcanzado en marzo de 2024. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus sitúa este episodio dentro de una tendencia prolongada de calentamiento de los mares.
Temperatura del océano altera ecosistemas y clima
Los mares absorben gran parte del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero. Sin embargo, temperaturas persistentemente elevadas favorecen el blanqueamiento de corales y modifican la distribución de distintas especies marinas.
Además, un océano más caliente aporta energía y humedad a la atmósfera. Esto puede favorecer fenómenos meteorológicos extremos y modificar patrones de lluvia en diferentes regiones.
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Un desafío que también llega a las costas
México enfrenta un escenario especialmente relevante por su contacto con el Pacífico, Golfo de México y Caribe. Asimismo, el calentamiento del Pacífico ecuatorial está relacionado actualmente con el desarrollo de El Niño.
Por otro lado, el aumento térmico puede afectar cadenas alimentarias, pesca y biodiversidad. También puede contribuir a la expansión del agua y, junto con el deshielo terrestre, impulsar el aumento del nivel del mar.
La dimensión del problema resulta considerable. El océano ha absorbido más del 90 por ciento del exceso de energía retenido por los gases de efecto invernadero, por lo que su calentamiento funciona como un indicador clave de la transformación climática global.