México pondrá en marcha un plan integral para contener el avance del sargazo en las costas de Quintana Roo. La estrategia prioriza la recolección de la macroalga antes de que llegue a las playas, con el objetivo de reducir su impacto ambiental, proteger la actividad turística y mejorar el manejo de este fenómeno que afecta al Caribe mexicano desde hace más de una década.
El programa contempla una inversión de 2,635 millones de pesos y busca convertirse en un modelo para otras regiones afectadas por el arribo masivo de sargazo.
El plan prioriza la recolección en altamar
La estrategia reforzará la infraestructura destinada a contener y retirar la macroalga antes de que alcance la costa. Para ello, las autoridades utilizarán 11 buques sargaceros, un buque oceánico, un sargacero anfibio, 18 embarcaciones menores, 16 mil metros de barreras de contención y brigadas especializadas para trabajar tanto en el mar como en las playas.
Las acciones se concentrarán en Cancún, Tulum, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual, destinos que reciben una alta afluencia turística durante el verano.
El programa también contempla el reciclaje del sargazo para evitar su acumulación en la costa y reducir los problemas ambientales asociados con su descomposición.
El sargazo representa un desafío ambiental y económico
El sargazo comenzó a llegar de forma masiva al Caribe mexicano en 2011 y desde entonces ha generado afectaciones crecientes. Aunque esta alga sirve como refugio para diversas especies cuando permanece en mar abierto, su acumulación en las playas bloquea la luz solar, afecta la fotosíntesis de otras plantas marinas y libera gases como el ácido sulfhídrico durante su descomposición.
Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México también detectaron la presencia de metales como arsénico, aluminio, plomo, cobre, zinc y manganeso en diversas muestras, lo que representa un riesgo potencial para la salud humana y la fauna cuando las concentraciones superan los niveles recomendados.
Además del impacto ambiental, el fenómeno afecta la economía de las comunidades costeras al disminuir el atractivo turístico de las playas y generar mayores costos para mantenerlas limpias. El nuevo plan también incorporará monitoreo satelital para identificar las zonas con mayor presencia de sargazo y optimizar las labores de contención antes de su llegada al litoral.