Proyecto científico en Huatulco para monitorear terremotos y tsunamis mediante sensores submarinos.
Huatulco será clave para anticipar sismos y tsunamis

Huatulco será clave para anticipar sismos y tsunamis

Frente a las costas de Huatulco, en Oaxaca, un grupo de científicos instaló instrumentos en el fondo del océano con el objetivo de comprender mejor cómo se originan los grandes terremotos y los tsunamis. La iniciativa, desarrollada por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) junto con investigadores de Japón, busca fortalecer los sistemas de alerta temprana en una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta.

Los equipos registran en tiempo real deformaciones tectónicas, cambios de presión y movimientos sísmicos directamente en la zona donde se generan estos fenómenos, algo que no pueden hacer los sensores ubicados en tierra.

Huatulco alberga un laboratorio submarino para estudiar terremotos

El proyecto comenzó en 2016 tras una colaboración entre la UNAM y universidades japonesas, motivada por la experiencia del terremoto y tsunami que afectó a Japón en 2011. Actualmente también participan investigadores de El Salvador, interesados en ampliar el conocimiento sobre la actividad sísmica del Pacífico.

La costa sur de México forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde ocurre cerca del 90% de la actividad sísmica mundial. En esta región, la placa de Cocos se introduce bajo la placa de Norteamérica, acumulando tensiones que eventualmente provocan terremotos de gran magnitud.

Uno de los principales objetivos es estudiar los llamados sismos lentos, fenómenos que liberan energía de manera gradual y que podrían ofrecer información sobre la acumulación de esfuerzos antes de un gran terremoto.

La investigación busca reducir el riesgo para las comunidades costeras

Además de ampliar el conocimiento científico, el proyecto pretende mejorar la capacidad de respuesta ante posibles tsunamis. Los especialistas recuerdan que un terremoto de gran magnitud frente a Oaxaca podría generar olas destructivas similares a las del evento registrado en 1787, cuya magnitud se estima en 8.6.

El investigador Víctor Manuel Cruz Atienza, del Instituto de Geofísica de la UNAM, subraya que cada minuto resulta decisivo para evacuar zonas costeras cuando ocurre un sismo de gran intensidad. Por ello recomienda que residentes y visitantes identifiquen previamente rutas y zonas seguras.

Aunque una propuesta para instalar una red de 25 sensores submarinos no obtuvo el financiamiento necesario —estimado en alrededor de 230 millones de pesos—, la red actualmente desplegada representa un avance importante para la investigación sísmica en México.

Los científicos confían en que la información obtenida permita comprender mejor los procesos que ocurren bajo el océano y, en el futuro, ofrecer minutos adicionales de anticipación que contribuyan a proteger a las poblaciones costeras frente a terremotos y tsunamis.

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