El calor del verano en la costa mediterránea está cambiando de una forma que millones de personas ya comienzan a percibir. Un nuevo estudio revela que las brisas marinas, conocidas por refrescar las ciudades costeras durante las tardes, están perdiendo intensidad debido al calentamiento global y a las olas de calor cada vez más frecuentes.
La investigación, publicada en Scientific Reports y difundida por The Conversation, analizó más de cuatro décadas de datos meteorológicos. Los científicos concluyeron que estas corrientes de aire son ahora hasta un 17% más débiles en buena parte del litoral mediterráneo, reduciendo su capacidad para moderar las temperaturas en ciudades como Valencia, Barcelona o Ibiza.
Brisas del Mediterráneo pierden fuerza por el cambio climático
El estudio fue liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación, integrado por el CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana. Los investigadores explican que, aunque el contraste térmico entre el mar y la tierra debería fortalecer las brisas, otros fenómenos atmosféricos asociados al cambio climático están provocando el efecto contrario.
Además, las olas de calor debilitan todavía más estas corrientes de aire. En algunas islas mediterráneas la reducción alcanza hasta un 10% durante los episodios de temperaturas extremas. Como consecuencia, disminuye la ventilación natural de las ciudades, aumenta la sensación térmica y empeoran las condiciones para dispersar contaminantes.
Los investigadores advierten que comprender este fenómeno permitirá diseñar mejores estrategias de adaptación climática para las regiones costeras. La pérdida de intensidad de las brisas podría influir en la planificación urbana, la salud pública y la gestión de los recursos hídricos en los próximos años.
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