Observar aves, ejercitar el cerebro: el hábito que podría fortalecer la mente con los años
Observar aves, ejercitar el cerebro: el hábito que podría fortalecer la mente con los años

Observar aves, ejercitar el cerebro: el hábito que podría fortalecer la mente con los años

La observación de aves podría ser más que un pasatiempo tranquilo en la naturaleza: un nuevo estudio sugiere que esta actividad puede asociarse con cambios en el cerebro adulto que ayudan a mantener habilidades cognitivas a lo largo de los años.

La investigación, publicada en The Journal of Neuroscience, analizó si el desarrollo de habilidades complejas como identificar especies modifica la estructura y el funcionamiento cerebral en personas adultas de distintas edades. Los resultados apuntan a que la experiencia acumulada en esta práctica se relaciona con una mayor densidad de tejido en regiones vinculadas con la atención, la percepción y el reconocimiento visual.

Observación de aves y cambios en la estructura cerebral

El equipo encabezado por Erik Wing, del Instituto de Investigación Rotman, comparó las imágenes cerebrales de 58 participantes: 29 expertos y 29 principiantes en observación de aves, con edades entre 22 y 79 años.

Los investigadores detectaron que los observadores avanzados presentaban mayor densidad tisular en zonas del cerebro relacionadas con la atención y el reconocimiento de objetos. Estas regiones (especialmente frontoparietales y corticales posteriores), suelen ser sensibles al deterioro por la edad. Además, mostraron menor difusividad media en áreas como el surco frontal superior o el giro angular, lo que sugiere una mayor complejidad estructural.

Durante pruebas exigentes de identificación de especies, estas mismas zonas se activaron de manera selectiva en los expertos, lo que indica que el aprendizaje intensivo puede reorganizar simultáneamente la estructura y la función cerebral.

Envejecimiento cognitivo

Uno de los hallazgos más relevantes es que estas diferencias favorables se mantienen incluso en personas mayores.

Esto cuestiona la idea de que el envejecimiento limita la posibilidad de conservar o desarrollar capacidades cognitivas avanzadas.

La psicóloga Molly Mather, del Universidad Northwestern, quien no participó en el estudio, señaló que los resultados no prueban que la observación de aves prevenga el deterioro cognitivo.

Según explicó, también es posible que las personas con ciertas habilidades cerebrales se sientan más atraídas por esta actividad.

Aun así, los propios autores sostienen que dedicar años a una disciplina exigente podría favorecer la salud cognitiva.

Las pruebas posteriores mostraron, por ejemplo, que los expertos superaban a los principiantes en tareas de memoria fuera de su área habitual, como recordar asociaciones arbitrarias.

El profesor Benjamin Katz, de Virginia Tech, añadió que la actividad combina múltiples factores beneficiosos: atención sostenida, contacto con la naturaleza, ejercicio físico y socialización, todos relacionados con mejoras cognitivas.

Los investigadores concluyen que estudiar la observación de aves permite comprender cómo el aprendizaje prolongado y especializado puede moldear el cerebro adulto. Más allá de este hobby concreto, el hallazgo sugiere que adquirir nuevas habilidades complejas a lo largo de la vida podría ser una estrategia útil para respaldar la mente frente al paso del tiempo.

Con información de Infobae.

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