En una región donde la tierra se volvía polvo y las cosechas desaparecían, un agricultor decidió no rendirse. Durante más de 40 años, Yakuba Sawadogo trabajó para transformar 100 acres de suelo seco en un bosque productivo en el corazón del Sahel, al norte de Burkina Faso.
Hoy es conocido como “el hombre que detuvo el desierto”, una historia que fue difundida por la BBC y que muestra cómo la persistencia puede cambiar el destino de una comunidad.
En la década de 1980, los habitantes de Ouahigouya comenzaron a sufrir los efectos de lluvias cada vez más escasas e irregulares. Las cosechas se arruinaron, los animales murieron y los árboles desaparecieron, dejando el terreno prácticamente estéril.
La técnica Zai combate la desertificación
Mientras muchos abandonaron la región, Sawadogo decidió mejorar una técnica agrícola tradicional llamada Zai.
En lugar de esperar a las lluvias, cavó hoyos en la tierra seca y los rellenó con abono orgánico para retener humedad. También levantó pequeños muros de piedra que ayudaban a dirigir el agua hacia las semillas.
Con el tiempo, el método demostró su eficacia. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el International Trade Centre, la técnica incrementó la producción agrícola entre un 100% y un 150% en las zonas donde se aplicó.
Así, lo que antes era un paisaje seco comenzó a producir alimentos nuevamente.
De tierra estéril a un bosque con más de 60 especies
Sawadogo no solo recuperó cultivos: también utilizó el mismo sistema para plantar árboles.
Con los años, logró formar un bosque que hoy alberga más de 60 especies de arbustos y árboles, además de hierbas medicinales que comparte con su comunidad.
Su trabajo fue reconocido internacionalmente cuando recibió el premio Campeones de la Tierra 2020, el máximo galardón ambiental otorgado por la ONU. Aun así, insiste en que la restauración del planeta no depende de una sola persona.
En una región donde el clima sigue volviéndose más extremo, su historia demuestra que la combinación de conocimiento tradicional, innovación y constancia puede revertir incluso los paisajes más castigados.
La pregunta queda abierta: si un agricultor pudo transformar el desierto en bosque, ¿podría la reforestación ser una de las respuestas más poderosas frente a la crisis climática?