mundo sus

Un jardín sin sol también puede florecer: así puedes llenarlo de color sin fracasar

Tener un jardínoscuro no significa renunciar a las flores. De hecho, muchos espacios urbanos con sombra funcionan más como un sotobosque que como un jardín tradicional, y eso cambia por completo las reglas del juego.

En estos lugares, la luz no es constante: hay reflejos, momentos breves de sol y largos periodos de penumbra fresca. Intentar cultivar plantas que requieren pleno sol suele terminar en frustración, plantas débiles y un diseño poco armonioso.

La clave está en elegir especies adaptadas a la sombra y entender cómo funciona este tipo de entorno.

Plantas ideales para un jardín oscuro

Las especies que prosperan en sombra suelen provenir de ambientes donde la luz llega filtrada entre árboles y el suelo conserva humedad y materia orgánica.

Entre las opciones más confiables destaca Dietes iridioides, apreciada por su resistencia y su capacidad de florecer incluso con poca luz.
También el Hemerocallis puede adaptarse a una sombra luminosa, manteniendo una floración discreta pero constante.

En espacios frescos y protegidos, las azaleas como Rhododendron simsii, pueden florecer con intensidad si el suelo es ácido y bien drenado.

Para zonas con sombra constante, plantas como Helleborus orientalis aportan flores invernales, mientras Begonia grandis, Begonia semperflorens e Impatiens walleriana ofrecen color durante meses si el sustrato mantiene la humedad adecuada.

Otras especies menos conocidas pero muy efectivas son Clivia miniata, que florece sin sol directo, y Spathiphyllum, que incluso en jardines protegidos desarrolla un follaje elegante y flores estables.

Cómo cuidar y diseñar un jardín oscuro con éxito

El suelo es el elemento decisivo. En sombra, las plantas crecen más lento y absorben nutrientes con mayor calma, por lo que necesitan un sustrato con compost maduro, fibra vegetal y buen drenaje.

El riego excesivo es uno de los errores más comunes: en estos espacios conviene regar menos, pero con mayor precisión, para evitar que las raíces se asfixien.

Desde el diseño, un jardín sombreado funciona mejor por capas:

  • plantas estructurales de follaje permanente,

  • especies florales que aparezcan en temporada,

  • cubresuelos que protejan el sustrato.

En este tipo de jardín, las flores resaltan más sobre verdes profundos y texturas suaves, por lo que el color se vuelve más estratégico y visible.

Un jardín sin sol pleno no es un problema, sino un sistema con reglas distintas. Cuando se entienden las condiciones y se eligen las especies correctas, la floración llega sola… incluso en el rincón más sombrío.

Con información de La Nación.

Regina Yebra Domínguez

Entradas recientes

La naturaleza da esperanza: nace en libertad un quebrantahuesos tras un siglo ausente

Un nacimiento que marca historia para el quebrantahuesos Después de más de cien años sin…

2 horas hace

San Valentín con impacto ambiental: alertan por aumento del tráfico de colibríes en febrero

Cada 14 de febrero, mientras muchos celebran el amor, también crece una práctica preocupante: el…

6 horas hace

La mujer que convirtió su pasión en ciencia: María Eugenia Díaz Batres y su legado de 55 mil insectos

La historia de María Eugenia Díaz Batres es también la historia de una vocación que…

2 días hace

Pandas, linternas y ternura: China presenta 30 cachorros por el Año Nuevo chino

China decidió celebrar el próximo Año Nuevo chino con una dosis extra de ternura. El…

2 días hace

Un hallazgo en peces de aguas profundas podría cambiar lo que sabemos sobre la visión

Un grupo de investigadores encabezado por la Universidad de Queensland descubrió que las larvas de…

2 días hace

De adolescente a innovadora: crea sistema solar que convierte agua sucia en potable

A los 15 años, una joven decidió enfrentar uno de los problemas más urgentes del…

3 días hace