La destrucción de las selvas tropicales avanza a un ritmo alarmante, y en Brasil el desafío es enorme: en los últimos 40 años se perdieron 117 millones de hectáreas de vegetación nativa. Frente a este panorama, la empresa Re.green propone una solución poco convencional: convertir la reforestación sostenible en un negocio rentable y de gran escala.
Un modelo ambiental con lógica económica
Fundada hace cuatro años, Re.green busca restaurar un millón de hectáreas de selva en 15 años, una superficie similar al tamaño de Jamaica.
La iniciativa, que recientemente ganó el premio Earthshot, combina el conocimiento de científicos forestales con la experiencia de especialistas del sector financiero.
Su CEO, Thiago Picolo, sostiene que la clave está en demostrar que una selva en pie puede generar más valor que una talada.
Para ello, la empresa monetiza los servicios ambientales de la selva, principalmente a través de la venta de créditos de carbono a grandes compañías como Vivo, Nestlé y Microsoft.
Reforestar con impacto real
Re.green trabaja en la Amazonia y en la Mata Atlántica, donde recrea selvas originales plantando decenas de especies nativas.
En menor medida, también desarrolla proyectos de silvicultura con maderas valiosas, taladas de forma controlada tras varias décadas.
Además de restaurar ecosistemas, la empresa actúa con cautela para evitar incentivar la deforestación y solo trabaja en terrenos deforestados hace más de diez años.
En un país con millones de hectáreas degradadas y un alto potencial de recuperación, Re.green demuestra que la reforestación sostenible puede ser parte de la solución climática y, al mismo tiempo, un negocio viable a largo plazo.
Con información de El País.