Una startup de Corea del Sur está demostrando que el plástico que ya no tiene salida puede convertirse en una solución real frente al cambio climático. Se trata de Eco-C CUBE, un bloque estructural fabricado con plástico 100% reciclado que ofrece una resistencia superior al hormigón en aplicaciones clave, especialmente en zonas inundables, costeras y riberas.
Estos bloques se producen a partir de residuos plásticos difíciles de reciclar, como redes de pesca abandonadas, boyas marinas, plásticos agrícolas y envases multicapa.
A diferencia de otros procesos, el material no se lava ni se separa: se transforma directamente en infraestructura sólida y duradera.
La clave está en el sistema New-Cycling, una tecnología que permite moldear plásticos mezclados a baja temperatura, conservando la estructura del polímero y logrando una alta resistencia mecánica.
El resultado son bloques con 26.4 MPa de resistencia a compresión y 16 MPa a tracción, ideales para obras de pequeña y mediana escala expuestas a lluvias intensas, erosión y crecidas de agua.
Creación de bloques en pro del medio ambiente
El desarrollo es fruto de la colaboración entre WES-Tec Global y la Korea Low Impact Development Association, vinculada al Ministerio de Medio Ambiente de Corea del Sur.
En 2025, Eco-C CUBE recibió el Silver Prize en los Edison Awards, gracias a su impacto ambiental medible y su aplicación práctica.
Además de su resistencia, uno de sus mayores beneficios es la reducción de emisiones.
De acuerdo con una evaluación verificada por la SDX Foundation, cada bloque evita hasta 75.69 kg de CO₂ equivalente, al eliminar la producción de cemento, la incineración del plástico y los procesos de lavado y separación.
Eco-C CUBE ya se perfila como una alternativa viable para reforzar caminos rurales, construir muros de contención, proteger taludes, mejorar sistemas de drenaje y crear infraestructuras contra inundaciones.
No busca reemplazar por completo al hormigón, pero sí reducir su uso donde no es indispensable.
Más que una innovación técnica, este desarrollo conecta dos problemas globales: la contaminación por plásticos y la adaptación al clima extremo.
Al convertir residuos en estructuras duraderas, la propuesta impulsa la economía circular aplicada al territorio y demuestra que el plástico puede dejar de ser basura para convertirse en protección.
Con información de EcoInventos.