Capturar CO₂ sin energía: el avance del CSIC que podría cambiar el aire que respiramos
Capturar CO₂ sin energía: el avance del CSIC que podría cambiar el aire que respiramos

Capturar CO₂ sin energía: el avance del CSIC que podría cambiar el aire que respiramos

El material de magnesio que captura CO2 desarrollado por científicos españoles marca un avance clave en la lucha contra la contaminación y el cambio climático.

El hallazgo fue logrado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, quienes crearon un compuesto innovador capaz de capturar dióxido de carbono directamente del aire sin necesidad de energía externa.

Este material, denominado MicroMg, funciona en condiciones ambientales normales, lo que lo convierte en una solución potencialmente más accesible y sostenible frente a otras tecnologías de captura de carbono que requieren grandes cantidades de energía.

Material de magnesio que captura CO2: así funciona

MicroMg es un material biohíbrido que combina magnesio con una enzima que guía su formación y funcionamiento.

Su capacidad principal es transformar el CO₂ en bicarbonato, un compuesto más estable y menos perjudicial para el medio ambiente.

Una de sus mayores ventajas es que puede producirse mediante un proceso sencillo, en agua, a temperatura ambiente y sin utilizar sustancias tóxicas. Además, ha demostrado ser reutilizable, manteniendo su eficacia incluso después de múltiples ciclos de uso.

El material también puede integrarse en pinturas y recubrimientos para paredes, lo que abre la puerta a su aplicación en viviendas, oficinas y espacios públicos, ayudando a reducir la concentración de CO₂ en interiores.

Una solución prometedora para el aire del futuro

Este avance se suma a los esfuerzos globales por desarrollar tecnologías de captura de carbono, un proceso clave para reducir la presencia de este gas en la atmósfera.

A diferencia de otros métodos más complejos, este material no requiere infraestructura industrial ni consumo energético, lo que podría facilitar su implementación a gran escala.

Además de mejorar la calidad del aire en espacios cerrados, este tipo de innovación podría contribuir a mitigar los efectos del cambio climático si se integra en soluciones urbanas.

Aunque aún se necesitan más estudios y aplicaciones prácticas, el desarrollo de este material posiciona a la ciencia como una aliada clave en la búsqueda de alternativas sostenibles para el futuro del planeta.

Con información de Cienciaplus.

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