imagen tomada de europapress.es
Plastisfera es un término que empieza a preocupar a la ciencia. Detrás de los residuos plásticos que flotan en mares, ríos o suelos, no solo hay contaminación visible: también existe un ecosistema microscópico que podría estar impulsando la resistencia a los antibióticos.
Un estudio reciente de la Academia China de Ciencias, publicado en Biocontaminant, pone el foco en un actor poco considerado hasta ahora: los virus. Mientras que durante años la atención estuvo en las bacterias que habitan el plástico, ahora se señala que los virus podrían ser los verdaderos responsables de transferir genes de resistencia entre microorganismos.
Cuando un fragmento de plástico entra en contacto con el agua o el suelo, rápidamente se cubre de vida microscópica. Esta comunidad, conocida como plastisfera, reúne bacterias, hongos, algas y virus en una red densa de interacciones.
Los científicos ya sabían que este entorno concentra altos niveles de genes resistentes a antibióticos, pero el papel de los virus había pasado desapercibido. Ahora se sabe que son extremadamente abundantes y que pueden actuar como “mensajeros genéticos”, moviendo información entre bacterias sin necesidad de reproducción.
Esto ocurre especialmente en los llamados biofilms del plástico, donde los microorganismos están muy juntos, lo que facilita el intercambio de genes. El problema es que algunos de estos genes pueden terminar en bacterias peligrosas para los humanos.
El comportamiento de los virus en la plastisfera no es igual en todos los ambientes.
En ecosistemas acuáticos, como mares o ríos, tienden a favorecer la transferencia genética, lo que incrementa el riesgo de propagación de resistencias.
En cambio, en suelos, pueden actuar como depredadores de bacterias resistentes, limitando su expansión.
Aun así, los investigadores advierten que el panorama es complejo. El impacto del plástico en la salud global depende del entorno y no puede analizarse de forma aislada.
Por eso, proponen un enfoque integral que conecte la salud humana, animal y ambiental. Entender la plastisfera no solo es clave para la ciencia, sino también para enfrentar uno de los desafíos más urgentes: la resistencia a los antibióticos en un mundo cada vez más contaminado.
Con información de Ok Green.
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