Ambiente

La corriente atlántica en alerta: científicos advierten cambios más severos de lo esperado

La corriente atlántica es hoy una de las mayores preocupaciones para la comunidad científica.

Un nuevo estudio advierte que este sistema clave del océano podría debilitarse mucho más rápido de lo previsto, con efectos que se sentirían en distintas regiones del planeta.

La llamada Circulación de Retorno del Atlántico Meridional (AMOC) funciona como una especie de cinta transportadora que mueve el calor desde los trópicos hacia el norte, ayudando a mantener climas relativamente estables, especialmente en Europa. Sin embargo, esta dinámica podría cambiar de forma significativa en las próximas décadas.

Un futuro incierto para la corriente atlántica

Investigaciones recientes estiman que la corriente atlántica podría desacelerarse hasta un 51 % para el año 2100, una cifra que supera ampliamente el promedio de proyecciones anteriores, que rondaban el 32 %.

El estudio, publicado en Science Advances, señala además que los modelos más pesimistas resultaron ser los más cercanos a la realidad.

Para Valentin Portmann, autor principal del estudio, este escenario coloca al sistema en una zona crítica. Otros especialistas coinciden en que, aunque hay consenso sobre una desaceleración, aún existe debate sobre su magnitud exacta. Las estimaciones varían ampliamente, desde un 3 % hasta un 72 %, dependiendo de los modelos y escenarios de emisiones.

Las consecuencias de un debilitamiento fuerte del AMOC podrían ser profundas: inviernos más duros en el norte de Europa, sequías en regiones como el sur de Asia y el Sahel africano, además de un aumento en el nivel del mar en América del Norte.

Señales del cambio climático ya visibles

Más allá del debate sobre un posible colapso total, varios expertos coinciden en algo: los cambios ya están ocurriendo. La desaceleración del sistema forma parte de un contexto más amplio de calentamiento global que ya está transformando el clima.

Algunos científicos advierten que centrarse únicamente en el colapso podría distraer de lo urgente: prepararse. Los impactos ambientales y socioeconómicos ya se están manifestando, por lo que la recomendación es clara: actuar desde ahora.

Aunque el debate científico continúa y ningún estudio por sí solo ofrece respuestas definitivas, la tendencia apunta a un escenario donde la corriente atlántica pierde fuerza. Y eso, más que una posibilidad lejana, empieza a sentirse como una realidad en construcción.

Con información de DW.

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