El alacrán y chile habanero se han convertido en protagonistas inesperados de uno de los avances científicos más prometedores de México, gracias a investigaciones de la UNAM enfocadas en combatir bacterias resistentes a tratamientos convencionales.
Especialistas desarrollaron tres nuevos antibióticos a partir del veneno de alacrán y compuestos del chile habanero, ofreciendo alternativas innovadoras frente a enfermedades como la tuberculosis y otras infecciones hospitalarias de alta peligrosidad.
Alacrán mexicano impulsa nuevos antibióticos
Investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM lograron aislar dos moléculas del veneno del alacrán Diplocentrus melici, originario de Veracruz.
Estas sustancias, conocidas como benzoquinonas, demostraron eficacia contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis, así como contra Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii, patógenos asociados con infecciones graves y alta resistencia antimicrobiana.
El descubrimiento ya fue patentado en México y Sudáfrica, mientras el equipo avanza en tecnologías que permitan administrar estos compuestos de forma segura mediante nanopartículas.
Chile habanero también se suma a la batalla médica
Paralelamente, otro grupo científico identificó en el chile habanero un péptido llamado defensina J1-1, capaz de enfrentar Pseudomonas aeruginosa, considerada por la OMS como una amenaza prioritaria por su resistencia a antibióticos.
Este desarrollo derivó en el fármaco experimental XisHar J1-1, con potencial para tratar infecciones bacterianas y fúngicas.
Aunque aún se requieren más estudios y ensayos clínicos, los hallazgos representan una esperanza real ante el aumento global de superbacterias.
El uso del alacrán y del chile habanero demuestra cómo la biodiversidad mexicana podría convertirse en una poderosa fuente de soluciones médicas para desafíos sanitarios cada vez más urgentes.